10 Marzo 2010 Seguir en 
"Una frase dice: un país que forma recursos humanos y los exporta es un país suicida. Eso era Argentina 10 años atrás". De esta manera, la doctora en Biología, María Eugenia Farías, definió su experiencia como científica, luego que, en 1994, el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, había mandado a los científicos a lavar los platos. En 1998, Farías viajó a España.
"En ese momento, la carrera de investigador científico estaba cerrada. Todos los jóvenes que nos doctorábamos y que queríamos ingresar al sistema, si no ingresábamos a la Universidad, quedábamos fuera. Toda nuestra generación se fue", recordó.
Farías es investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnica (Conicet), forma parte del PROMI y está a cargo del Laboratorio de Investigaciones Microbiológicas de Lagunas Andinas. La bióloga forma parte del grupo de los científicos que volvieron al país, gracias al programa de becas de reinserción que lanzó el Conicet. "Justo cuando todo el mundo se iba, por la situación en la que se encontraba el país, yo decidí volver en 2001", subrayó.
Sin embargo, nunca se arrepintió de haber regresado. "El país me dio la posibilidad de volver, de reinsertarme. No fue fácil. En este momento hay una jerarquización del científico; hay una proyección", analizó.
La investigadora aseveró que se siente respaldada por el Conicet, y destacó la calidad de la investigación en Tucumán. "Una forma a un estudiante y sabe que tiene la posibilidad de que, una vez que esté doctorado, se inserte en el sistema. En mi época, nos formaban y nos íbamos", comparó.
"En ese momento, la carrera de investigador científico estaba cerrada. Todos los jóvenes que nos doctorábamos y que queríamos ingresar al sistema, si no ingresábamos a la Universidad, quedábamos fuera. Toda nuestra generación se fue", recordó.
Farías es investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnica (Conicet), forma parte del PROMI y está a cargo del Laboratorio de Investigaciones Microbiológicas de Lagunas Andinas. La bióloga forma parte del grupo de los científicos que volvieron al país, gracias al programa de becas de reinserción que lanzó el Conicet. "Justo cuando todo el mundo se iba, por la situación en la que se encontraba el país, yo decidí volver en 2001", subrayó.
Sin embargo, nunca se arrepintió de haber regresado. "El país me dio la posibilidad de volver, de reinsertarme. No fue fácil. En este momento hay una jerarquización del científico; hay una proyección", analizó.
La investigadora aseveró que se siente respaldada por el Conicet, y destacó la calidad de la investigación en Tucumán. "Una forma a un estudiante y sabe que tiene la posibilidad de que, una vez que esté doctorado, se inserte en el sistema. En mi época, nos formaban y nos íbamos", comparó.
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