09 Marzo 2010 Seguir en 
Desde hace pocos años, las tucumanas comenzaron a vivir el Día de la Mujer como una ocasión para compartir entre amigas. Lucrecia, Mercedes, Liliana, Mabel y María Virginia se reunieron bajo el lema de celebrar la vida. "Este día nos pertenece; es un mimo que nos hacemos nosotras", afirma Lucrecia mientras almuerza con sus amigas y colegas de la Facultad de Ciencias Naturales, en un resto-bar de 25 de Mayo y Mendoza. En cuanto a cómo reaccionan sus hijos y maridos, agrega: "recibimos mensajitos; nos halagan de todos lados pero eso es, en parte, cotidiano". María Virginia opina que es una ocasión para celebrar la diferencia. "Festejamos, no porque nos queramos parecer o hacer las mismas cosas que los hombres, sino porque nos gusta la diferencia", puntualiza. "Me gusta cuando el hombre me sirve la bebida, me acerca la silla o me invita al cine", detalla.
En un local de Córdoba y 25 de Mayo, Florencia, Silvina, Ana Paula, Vanesa, Florencia y Yesica comparten un almuerzo luego de la jornada laboral en el Ministerio de Economía. "Hace relativamente poco que se está imponiendo la costumbre de festejar el 8 de marzo, pero es una buena ocasión para celebrar", opina Ana Paula. Con respecto a cómo las agasajaron, la joven contó entre risas: "nuestros novios están adiestrados; saben que si no se portan bien, se les restan puntos". Mientras, Florencia, un poco enojada, reprocha el comportamiento de sus compañeros de oficina. "Ni una flor ni un desayuno nos regalaron", se indigna, mientras sus compañeras asienten.
Por su parte, Estela, Marisa y Gabriela, que esperaban que el grupo se complete para ordenar el almuerzo, coinciden en que se trata de un día con ciertas particularidades. "Tenemos la excusa perfecta para dejar a los hombres en la casa y compartir entre nosotras", dice Marisa. Mientras que Gabriela agrega: "además, no es sólo una oportunidad para que ellos nos halaguen. Nosotras jugamos a la amiga invisible y nos mimamos entre nosotras".
En un local de Córdoba y 25 de Mayo, Florencia, Silvina, Ana Paula, Vanesa, Florencia y Yesica comparten un almuerzo luego de la jornada laboral en el Ministerio de Economía. "Hace relativamente poco que se está imponiendo la costumbre de festejar el 8 de marzo, pero es una buena ocasión para celebrar", opina Ana Paula. Con respecto a cómo las agasajaron, la joven contó entre risas: "nuestros novios están adiestrados; saben que si no se portan bien, se les restan puntos". Mientras, Florencia, un poco enojada, reprocha el comportamiento de sus compañeros de oficina. "Ni una flor ni un desayuno nos regalaron", se indigna, mientras sus compañeras asienten.
Por su parte, Estela, Marisa y Gabriela, que esperaban que el grupo se complete para ordenar el almuerzo, coinciden en que se trata de un día con ciertas particularidades. "Tenemos la excusa perfecta para dejar a los hombres en la casa y compartir entre nosotras", dice Marisa. Mientras que Gabriela agrega: "además, no es sólo una oportunidad para que ellos nos halaguen. Nosotras jugamos a la amiga invisible y nos mimamos entre nosotras".








