09 Marzo 2010 Seguir en 
¨Señores padres de 8º año. Se comunica a ustedes que el día 8 de marzo se realizará una reunión con carácter de urgencia a horas 16. El tema es la sobresaturación de matrícula de dicho curso". La frase estaba escrita ayer, primer día de clases, en una cartulina, justo en la entrada de la escuela Bernardo de Monteagudo, en General Paz y Moreno.
Los padres que ayer habían llegado al primer día de clase sin asientos para sus hijos hablaron con LA GACETA a la entrada del salón de actos de la institución. Mientras tanto, ante esa situación, otros progenitores discutían con los directivos, en busca de una solución para sus chicos.
Los padres decían que los alumnos sin asientos eran 40; las autoridades de la escuela, en cambio, afirmaban que eran 17.
¨La coordinadora del EGB3 me envió un mensaje de texto hace unos días a mi celular avisándome que mi hijo no tenía lugar. Mi chico viene a esta escuela desde jardín de infantes y ahora me dicen que lo lleve a una escuela del barrio Oeste II, que queda lejos y donde sé que no hay lugar", comentó, angustiada, Olga Torres. El mensaje, en el celular de Torres, era similar al que habían recibido varios padres más. A la mujer le ofrecían un lugar para su hijo en la escuela Benjamín Matienzo.
Reunion acalorada
Adentro del salón de la Escuela Monteagudo, el calor era asfixiante. Más de 50 padres discutían a viva voz con Patricia Villagra, coordinadora de EGB3 y con Marta Sánchez Juárez, vicedirectora del establecimiento. ¨¡Mamita! ¡Están sobrando chicos! ¡Yo estoy atada de pies y manos! ¡No puedo hacer nada!, ¡Tenés que elegir adonde querés que enviemos a tu hijo!¨, gritaba Villagra tratando de imponer su voz sobre el resto.
Sánchez Juárez, por su parte, explicó a LA GACETA que la escuela Monteagudo tiene cuatro séptimos, dos por turno, pero sólo dos octavos, uno a la mañana y otro a la tarde. Lógicamente quedan chicos afuera", explicó Sánchez Juárez y usó la frase del momento. ¨El cuello de botella es inevitable, aclaró.
Avanzaba la tarde y los padres seguían indignados. Verónica del Passi comentaba que a su hijo le habían dicho que no tenía lugar; pero, ayer, le habían permitido asistir a clase. ¨No sé si mañana lo recibirán, ya me dijeron que no", comentó.
La hija de Emiliano Zerda no fue afectada. ¨No la excluyeron ya que tiene uno de los mejores promedios. Como padre, el tema me preocupa mucho y vine igual; eligieron sacarse de encima a los 40 con peores promedios", afirmó. Mientras los gritos ganaban terreno, la vicedirectora se mostró de acuerdo con los padres sólo en un punto: ¨Hay lugar de sobra para que el Ministerio construya más aulas. De todos modos, además del lugar físico, tiene que estar habilitado formalmente en los papeles¨, señaló; y agregó que el problema "data de 2004". ¨El Ministerio de Educación está al tanto. La directora tendría que estar acá dando la cara pero prefirió irse", acusó Sánchez Juárez.
En dos turnos
Después de una hora de intercambios, las autoridades de la escuela dijeron que el conflicto se habría solucionado.
Planilla en mano, Villagra fue nombrando, uno por uno, a los alumnos que habían quedado excluidos. Eran más de 30. Algunos padres presentes levantaban la mano respondiendo en nombre de sus hijos; cuando intervenían, señalaban si preferían el turno de la mañana o el de la tarde. Otros padres, al parecer, se habían retirado.
"Fueron reubicados (afuera de la escuela Monteagudo) siete chicos; y a los otros diez que nos sobran, los estamos repartiendo en esta escuela, cinco en un turno y cinco en el otro", concluyó Villagra, dando por zanjado el conflicto.
Los padres que ayer habían llegado al primer día de clase sin asientos para sus hijos hablaron con LA GACETA a la entrada del salón de actos de la institución. Mientras tanto, ante esa situación, otros progenitores discutían con los directivos, en busca de una solución para sus chicos.
Los padres decían que los alumnos sin asientos eran 40; las autoridades de la escuela, en cambio, afirmaban que eran 17.
¨La coordinadora del EGB3 me envió un mensaje de texto hace unos días a mi celular avisándome que mi hijo no tenía lugar. Mi chico viene a esta escuela desde jardín de infantes y ahora me dicen que lo lleve a una escuela del barrio Oeste II, que queda lejos y donde sé que no hay lugar", comentó, angustiada, Olga Torres. El mensaje, en el celular de Torres, era similar al que habían recibido varios padres más. A la mujer le ofrecían un lugar para su hijo en la escuela Benjamín Matienzo.
Reunion acalorada
Adentro del salón de la Escuela Monteagudo, el calor era asfixiante. Más de 50 padres discutían a viva voz con Patricia Villagra, coordinadora de EGB3 y con Marta Sánchez Juárez, vicedirectora del establecimiento. ¨¡Mamita! ¡Están sobrando chicos! ¡Yo estoy atada de pies y manos! ¡No puedo hacer nada!, ¡Tenés que elegir adonde querés que enviemos a tu hijo!¨, gritaba Villagra tratando de imponer su voz sobre el resto.
Sánchez Juárez, por su parte, explicó a LA GACETA que la escuela Monteagudo tiene cuatro séptimos, dos por turno, pero sólo dos octavos, uno a la mañana y otro a la tarde. Lógicamente quedan chicos afuera", explicó Sánchez Juárez y usó la frase del momento. ¨El cuello de botella es inevitable, aclaró.
Avanzaba la tarde y los padres seguían indignados. Verónica del Passi comentaba que a su hijo le habían dicho que no tenía lugar; pero, ayer, le habían permitido asistir a clase. ¨No sé si mañana lo recibirán, ya me dijeron que no", comentó.
La hija de Emiliano Zerda no fue afectada. ¨No la excluyeron ya que tiene uno de los mejores promedios. Como padre, el tema me preocupa mucho y vine igual; eligieron sacarse de encima a los 40 con peores promedios", afirmó. Mientras los gritos ganaban terreno, la vicedirectora se mostró de acuerdo con los padres sólo en un punto: ¨Hay lugar de sobra para que el Ministerio construya más aulas. De todos modos, además del lugar físico, tiene que estar habilitado formalmente en los papeles¨, señaló; y agregó que el problema "data de 2004". ¨El Ministerio de Educación está al tanto. La directora tendría que estar acá dando la cara pero prefirió irse", acusó Sánchez Juárez.
En dos turnos
Después de una hora de intercambios, las autoridades de la escuela dijeron que el conflicto se habría solucionado.
Planilla en mano, Villagra fue nombrando, uno por uno, a los alumnos que habían quedado excluidos. Eran más de 30. Algunos padres presentes levantaban la mano respondiendo en nombre de sus hijos; cuando intervenían, señalaban si preferían el turno de la mañana o el de la tarde. Otros padres, al parecer, se habían retirado.
"Fueron reubicados (afuera de la escuela Monteagudo) siete chicos; y a los otros diez que nos sobran, los estamos repartiendo en esta escuela, cinco en un turno y cinco en el otro", concluyó Villagra, dando por zanjado el conflicto.








