30 Enero 2010 Seguir en 
Tienen camisa blanca y pantalón azul. En el bolsillo, un bordado que dice "Tránsito, Municipalidad de San Miguel de Tucumán" es la única identificación que llevan. Pese a que una ordenanza exige a los inspectores llevar una credencial en la que se explicite su nombre y apellido, muy pocos la usan. Ese anonimato es un punto a favor que tienen los agentes a la hora de ofrecer una coima a los conductores.
Aunque las autoridades de Tránsito aseguran que los inspectores están debidamente identificados, en la calle la opinión de la gente no es la misma. En su mayoría, los conductores prefieren hablar de "zorros" a la hora de nombrar a los agentes. "Nunca llevan algo que permita a uno anotar el nombre cuando se pasan de la raya (sic). Después, si decidimos hacer una denuncia no tenemos forma de saber quién nos intentó sobornar", resaltó Rodrigo Belmonte.
Miranda Barrionuevo señaló que los inspectores no sólo tendrían que trabajar con una credencial, sino que también deberían tener un uniforme que permita diferenciarlos mejor.
El concejal Claudio Viña explicó que el Concejo Deliberante aprobó hace ya un buen tiempo una ordenanza específica que establece que todos los inspectores que realizan operativos callejeros deben llevar una credencial. Sin embargo, recalcó que son contados los agentes que se identifican.
Facilidades
"El anonimato les permite con mayor facilidad realizar actos corruptos. También existe otro problema: la gente desconoce si el que lo está parando en un control es un inspector real o trucho", resaltó el edil. La normativa prevé que aquellos inspectores que no realicen su trabajo con la credencial a la vista pueden ser sancionados. Las autoridades de cada área deben disponer de inspecciones para verificar que se cumpla la exigencia. Según pudo averiguar LA GACETA, hasta ahora no hubo agentes reprendidos.
La polémica por las coimas en tránsito estalló a comienzos de esta semana, cuando nuestro diario publicó un informe de la Universidad Empresarial Siglo XXI, en el cual Tucumán aparecía como la provincia en la que más desconfianza generan los organismos de control. Una encuesta determinó que para muchos tucumanos es muy fácil zafar de una multa con una coima.
Parados en una esquina céntrica, dos agentes de tránsito se convirtieron ayer al mediodía en el blanco de insultos. "Ojalá esta información que se viene publicando ayude a que haya cambios porque desde hace tiempo los varitas sufrimos el descreimiento de la sociedad. Quisiera que se investiguen a fondo los casos de corrupción y que vayan presos los culpables, porque tenemos un trabajo muy riesgoso y estresante", expresó María C., que estaba acompañada por Luis T. Ellos ingresaron hace muy poco a la Municipalidad y ahora más que nunca sienten el maltrato de los conductores.
Para los lectores de LA GACETA on line, la falta de identificación de los inspectores no es el único factor que favorece a los hechos de corrupción. La mayoría considera que la falta de supervisiones en los operativos es el principal motivo que deja vía libre a los agentes para hacer coimas. El desconocimiento de las normas de tránsito por parte de los conductores es para las autoridades una de las más importantes causas por las que hay cohechos.
Aunque las autoridades de Tránsito aseguran que los inspectores están debidamente identificados, en la calle la opinión de la gente no es la misma. En su mayoría, los conductores prefieren hablar de "zorros" a la hora de nombrar a los agentes. "Nunca llevan algo que permita a uno anotar el nombre cuando se pasan de la raya (sic). Después, si decidimos hacer una denuncia no tenemos forma de saber quién nos intentó sobornar", resaltó Rodrigo Belmonte.
Miranda Barrionuevo señaló que los inspectores no sólo tendrían que trabajar con una credencial, sino que también deberían tener un uniforme que permita diferenciarlos mejor.
El concejal Claudio Viña explicó que el Concejo Deliberante aprobó hace ya un buen tiempo una ordenanza específica que establece que todos los inspectores que realizan operativos callejeros deben llevar una credencial. Sin embargo, recalcó que son contados los agentes que se identifican.
Facilidades
"El anonimato les permite con mayor facilidad realizar actos corruptos. También existe otro problema: la gente desconoce si el que lo está parando en un control es un inspector real o trucho", resaltó el edil. La normativa prevé que aquellos inspectores que no realicen su trabajo con la credencial a la vista pueden ser sancionados. Las autoridades de cada área deben disponer de inspecciones para verificar que se cumpla la exigencia. Según pudo averiguar LA GACETA, hasta ahora no hubo agentes reprendidos.
La polémica por las coimas en tránsito estalló a comienzos de esta semana, cuando nuestro diario publicó un informe de la Universidad Empresarial Siglo XXI, en el cual Tucumán aparecía como la provincia en la que más desconfianza generan los organismos de control. Una encuesta determinó que para muchos tucumanos es muy fácil zafar de una multa con una coima.
Parados en una esquina céntrica, dos agentes de tránsito se convirtieron ayer al mediodía en el blanco de insultos. "Ojalá esta información que se viene publicando ayude a que haya cambios porque desde hace tiempo los varitas sufrimos el descreimiento de la sociedad. Quisiera que se investiguen a fondo los casos de corrupción y que vayan presos los culpables, porque tenemos un trabajo muy riesgoso y estresante", expresó María C., que estaba acompañada por Luis T. Ellos ingresaron hace muy poco a la Municipalidad y ahora más que nunca sienten el maltrato de los conductores.
Para los lectores de LA GACETA on line, la falta de identificación de los inspectores no es el único factor que favorece a los hechos de corrupción. La mayoría considera que la falta de supervisiones en los operativos es el principal motivo que deja vía libre a los agentes para hacer coimas. El desconocimiento de las normas de tránsito por parte de los conductores es para las autoridades una de las más importantes causas por las que hay cohechos.







