29 Enero 2010 Seguir en 
Para que un conductor haga valer sus derechos, debe conocerlos. De lo contrario, lo más probable es que pueda caer en las redes de algún inspector que intente sacar ventaja de una situación. Teniendo como base esta premisa, las autoridades de la Dirección de Tránsito reforzarán los contenidos de los cursos de educación vial que deben realizar quienes tramitan sus carnets en la capital.
Además, según fuentes de la repartición, están confeccionando un folleto con el listado de los papeles que se exigirán en los controles y las faltas y sus correspondientes sanciones. Estas cartillas serán entregadas a los conductores de la ciudad.
Esta iniciativa se suma a las que ya anunciaron las autoridades esta semana: más controles en operativos y más rigurosidad en el ingreso de los inspectores a Tránsito. Las disposiciones buscan revertir los hechos de corrupción que generan un alto grado de desconfianza hacia los organismos de control.
Nace la controversia
La polémica estalló a comienzos de esta semana, cuando LA GACETA dio a conocer una investigación desarrollada por la Universidad Empresarial Siglo XXI. El trabajo ubicó a Tucumán como el lugar del país donde es más fácil zafar de una multa pagando una coima, de acuerdo a la opinión de los encuestados.
Las declaraciones del intendente Domingo Amaya, que resaltó que el 95 % de los inspectores son honestos, despertaron una intensa polémica entre los lectores de LA GACETA.com. La mayoría (más del 60 %) dijo haber pagado una coima alguna vez en su vida. A la hora de responsabilizar a alguien, los comentaristas aseguran, en primer lugar, que son los inspectores los culpables de los actos de cohecho, en segunda instancia el Gobierno y, por último, los conductores.
"Duele admitirlo, pero son muchos más quienes comentan que han vivido situaciones de este tipo que quienes nunca pasaron por esto", reconoce un agente del área de Educación Vial.
Lo que juega en contra
Muchas veces los inspectores se aprovechan del desconocimiento de los conductores para obtener algún beneficio. Piden, por ejemplo, cuestiones que no figuran entre las exigencias, como una sábana blanca o fósforos. En otros casos, cuando remarcan faltas como no llevar cinturón de seguridad o circular con las luces prendidas aseguran que se tratan de transgresiones muy graves, cuando en realidad se prevé que el inspector sólo haga una tarea de concientización respecto de estos aspectos.
De todas las denuncias por supuesto cohecho, que llegan a la Dirección de Tránsito, muy pocas se resuelven. En todos los casos, se abre un sumario y la investigación del caso se lleva a cabo en la Fiscalía Municipal. Si el hecho se comprueba, como se trata de un delito penal, se da intervención a la Justicia.
Casos complejos
Hernán Colombres, que dirige la repartición, señaló que generalmente el conductor no hace la denuncia porque es también responsable del cohecho. "Son casos complejos, en los que se necesita identificar bien al responsable, ya sea por medio de imágenes o testigos. Cuando tenemos los indicios suficientes, se procede a sancionar al agente", resaltó.
Casos de corrupción
La sanción puede ir desde una suspensión hasta la cesantía, todo dependerá si el inspector ha incurrido en la falta por primera vez o si es reincidente. "¿Cuántas causas se investigaron el año pasado?", le consultó LA GACETA. "No recuerdo exactamente; han sido varias", contestó. Cuando se le preguntó si habían castigado con la exoneración a algún inspector, Colombres respondió que se acordaba de un solo caso. "Tenemos situaciones aisladas de corrupción; la mayoría de los agentes no se involucran en estos hechos", exclamó.
Colombres solicitó a nuestro diario el video de un lector que logró filmar a un grupo de inspectores que aparentemente pedían coimas en un control bajo el puente Central Córdoba. El funcionario dijo que seguirán todos los pasos para investigar el hecho. "El año pasado, LA GACETA ya había acercado dos videos de lectores que denunciaron coimas ¿Se pudo investigar algo?", se le consultó. Contestó que las causas se instruyen, pero que no era fácil constatar con claridad la identidad de los inspectores.
Además, según fuentes de la repartición, están confeccionando un folleto con el listado de los papeles que se exigirán en los controles y las faltas y sus correspondientes sanciones. Estas cartillas serán entregadas a los conductores de la ciudad.
Esta iniciativa se suma a las que ya anunciaron las autoridades esta semana: más controles en operativos y más rigurosidad en el ingreso de los inspectores a Tránsito. Las disposiciones buscan revertir los hechos de corrupción que generan un alto grado de desconfianza hacia los organismos de control.
Nace la controversia
La polémica estalló a comienzos de esta semana, cuando LA GACETA dio a conocer una investigación desarrollada por la Universidad Empresarial Siglo XXI. El trabajo ubicó a Tucumán como el lugar del país donde es más fácil zafar de una multa pagando una coima, de acuerdo a la opinión de los encuestados.
Las declaraciones del intendente Domingo Amaya, que resaltó que el 95 % de los inspectores son honestos, despertaron una intensa polémica entre los lectores de LA GACETA.com. La mayoría (más del 60 %) dijo haber pagado una coima alguna vez en su vida. A la hora de responsabilizar a alguien, los comentaristas aseguran, en primer lugar, que son los inspectores los culpables de los actos de cohecho, en segunda instancia el Gobierno y, por último, los conductores.
"Duele admitirlo, pero son muchos más quienes comentan que han vivido situaciones de este tipo que quienes nunca pasaron por esto", reconoce un agente del área de Educación Vial.
Lo que juega en contra
Muchas veces los inspectores se aprovechan del desconocimiento de los conductores para obtener algún beneficio. Piden, por ejemplo, cuestiones que no figuran entre las exigencias, como una sábana blanca o fósforos. En otros casos, cuando remarcan faltas como no llevar cinturón de seguridad o circular con las luces prendidas aseguran que se tratan de transgresiones muy graves, cuando en realidad se prevé que el inspector sólo haga una tarea de concientización respecto de estos aspectos.
De todas las denuncias por supuesto cohecho, que llegan a la Dirección de Tránsito, muy pocas se resuelven. En todos los casos, se abre un sumario y la investigación del caso se lleva a cabo en la Fiscalía Municipal. Si el hecho se comprueba, como se trata de un delito penal, se da intervención a la Justicia.
Casos complejos
Hernán Colombres, que dirige la repartición, señaló que generalmente el conductor no hace la denuncia porque es también responsable del cohecho. "Son casos complejos, en los que se necesita identificar bien al responsable, ya sea por medio de imágenes o testigos. Cuando tenemos los indicios suficientes, se procede a sancionar al agente", resaltó.
Casos de corrupción
La sanción puede ir desde una suspensión hasta la cesantía, todo dependerá si el inspector ha incurrido en la falta por primera vez o si es reincidente. "¿Cuántas causas se investigaron el año pasado?", le consultó LA GACETA. "No recuerdo exactamente; han sido varias", contestó. Cuando se le preguntó si habían castigado con la exoneración a algún inspector, Colombres respondió que se acordaba de un solo caso. "Tenemos situaciones aisladas de corrupción; la mayoría de los agentes no se involucran en estos hechos", exclamó.
Colombres solicitó a nuestro diario el video de un lector que logró filmar a un grupo de inspectores que aparentemente pedían coimas en un control bajo el puente Central Córdoba. El funcionario dijo que seguirán todos los pasos para investigar el hecho. "El año pasado, LA GACETA ya había acercado dos videos de lectores que denunciaron coimas ¿Se pudo investigar algo?", se le consultó. Contestó que las causas se instruyen, pero que no era fácil constatar con claridad la identidad de los inspectores.
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