La credibilidad de los varitas está por el suelo

Según un informe académico, Tucumán es el último distrito -en un ránking de seis- acerca de la percepción de honestidad de los agentes.

RESULTADO PREOCUPANTE. Según un sondeo, el 52,3% de un total de 812 encuestados piensa que es posible evitar una sanción coimeando a los inspectores. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
RESULTADO PREOCUPANTE. Según un sondeo, el 52,3% de un total de 812 encuestados piensa que es posible evitar una sanción coimeando a los inspectores. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
25 Enero 2010
Anonadado. Desencajado. Víctor Pereyra no lo podía creer: cuando ingresaba a la capital, un inspector de tránsito le pidió la licencia para manejar. Rápidamente, el agente advirtió la tonada cordobesa del conductor y le lanzó una pregunta inquietante: "¿lleva fósforos?". "¿Cómo?", le contestó sorprendido el turista. "Nuestra ley provincial exige llevar fósforos en el vehículo. Si no lo tiene, debemos aplicar una multa. No es muy cara; cuesta unos $ 50. Claro que, si lo tomé por sorpresa, podemos arreglar esto con un 20. Yo entiendo, usted vino a descansar, no hace falta que reniegue", explicó. Ante el desconocimiento, Víctor entregó el dinero y se marchó.

No podía evitar sentirse estafado. Así que al día siguiente, mientras paseaba por el centro, le preguntó a un policía acerca del detalle de los fósforos y la ley provincial. La sonrisa pícara del efectivo fue la mejor respuesta. "Me habían advertido que tuviera cuidado con las ’tucumaneadas’. Pensé que se referían a los robos; nunca a estas cosas. No vuelvo más", exclamó Pereyra, después de contar su historia a LA GACETA.

Percepción de honestidad

Hay agentes de tránsito honrados y también están los que cabalgan sobre la corrupción. Pero para los tucumanos, en general, no existen estas distinciones. Es más, el Jardín de la República no quedó nada bien parado en un particular sondeo que estudió la percepción que hay sobre la honestidad de los agentes de tránsito. Entre las seis provincias y ciudades evaluadas, Tucumán se ubicó en la cola de las evaluaciones.

La investigación, presentada en 2009, fue realizada por el Centro de Investigación de Tendencias y Comunicación de la Universidad Empresarial Siglo XXI, de Córdoba. El informe habla sobre el perfil actitudinal y comportamental de los argentinos al volante.

Se evaluaron 812 casos en Capital Federal, en Córdoba, en Rosario, en Corrientes, en Tucumán y en Chubut, entre conductores de 18 a 70 años. La desconfianza en los organismos de control es uno de los ítems más sobresalientes de la investigación. Del total de los entrevistados, un 52,3% piensa que es posible evitar una sanción coimeando a los inspectores. "Cuando cruzamos los datos por ciudades, observamos que la creencia en la honestidad de la Policía de Tránsito mejora en Chubut y en Córdoba y cae estrepitosamente en Tucumán, la provincia con mayor creencia en que se puede zafar de una multa con una coima", explica el estudio en un apartado.

Sólo un 15% de los tucumanos entrevistados dijo que tienen bajas probabilidades de coimear a un inspector, y un 54% sostuvo que las posibilidades de zafar de una sanción son muy altas. En Chubut, esta última opción fue la elegida por sólo el 6% de los consultados y en Córdoba por el 14%.

En otra parte, el estudio muestra que el 61% de los conductores cree que a la Municipalidad no le interesa mejorar el tránsito en la ciudad. Según la evaluación, las opiniones analizadas muestran que las autoridades no están legitimadas entre los encuestados. "Esto atenta, sin duda, contra el respeto a la norma y favorece a su desvalorización, ya que los encargados de controlarla no resultan creíbles", se evaluó. Esta imagen, asimismo, aboga por el individualismo y por la imposición del criterio personal a la hora de manejar.

Querer multar a un conductor por no llevar fósforos en el auto, por pasar el semáforo en una esquina donde no había semáforo o por estacionar en un lugar que no tenía ninguna señal de prohibición dejan en el aire la sensación de que algunos inspectores se inventan infracciones con el fin de obtener algún beneficio. Lo mismo cuando ofrecen recibir la mitad de la multa, aunque sea para la gaseosa, un hábito que, además de generar impotencia, rabia e indignación, no permite despertar los procesos de cambio.

Comentarios