25 Enero 2010 Seguir en 
Botas, chupín, campera de cuero, anteojos de sol y gorra, obvio, todo de negro. Así se presentó Fernando Ruiz Díaz, frontman de Catupecu Machu al hotel en el que se hospedaba en Tafí del Valle. Después de saludar a los fans que pasaban por el bar, el artista se dio su tiempo para conversar con LA GACETA y le contó sobre su nuevo CD, el recuerdo de su hermano y la definición de Catupecu Machu. Esa banda que dura y se renueva más allá de las heridas y los años.
- Tu último disco, "Simetría de Moebius", parece que es un poco más oscuro que tus trabajos anteriores...
- Sí puede ser; tampoco es que antes hacíamos trabajos muy… por ahí, oscuros en cuanto a cuestiones de audio. Mucho bajo; tampoco es que uno lo busque, nosotros tratamos de que el disco tenga su personalidad, que cuente su propia historia.
- En una entrevista dijiste que había mucho de Gaby (Ruiz Díaz) en este disco...
-Porque Gaby fue el productor de todos los discos, y a la vez siempre fue como el gurú nuestro. Qué sé yo, cuando hicimos "El número imperfecto", le dije sé que estas son las canciones, pero en el audio me falta algo. Siempre la búsqueda en el audio, es uno de los factores más importantes para la banda. Entonces en este disco es en el que más bola le dimos a Gaby, en todas las cosas que nos decía; él estaba mucho más adelante que nosotros.
- Una vez dijiste que Catupecu era un concepto. ¿Cuál es ese concepto?
- El concepto de Catupecu mismo no sé si puedo definirlo. Digo: es un concepto en el sentido de que, una cosa que yo decía en este disco es que nosotros sabemos lo que hacemos, pero no hacemos lo que sabemos; en ese sentido. Entonces al no hacer lo que sabemos hacer, es siempre ir más allá y buscar en los lugares que nunca conociste. Siempre estás en una tierra inhóspita, creo que ese es el concepto de Catupecu. Somos investigadores de tierras desconocidas, investigadores de lugares que ni sé que existieron.
- Lo interesante de Catupecu es que fueron cambiando de integrantes, pero todavía sigue una base de lo que es la banda.
- Mirá, creo que por un lado lo cierto es que Catupecu lo empezamos en una habitación con mi hermano, Gaby. Entonces bueno, a partir de eso y que la banda sea muy amiga entre todos, qué sé yo; el manager es mi ahijado y así con todos; es tener una unión que viene por otro lado. Es partir desde una base que no es un grupo de amigos que se querían hacer famosos. Era como algo que tenía que suceder. Entonces, cuando las cosas son así, es que creo que Catupecu es más grande que cada uno de los integrantes. Por ahí últimamente me preguntan, si me hubiera pasado a mí lo de Gabriel, si habría seguido Catupecu, y no. Pero Gabriel, al ser un productor, un músico y una persona increíble también es un concepto, y por eso Catupecu puede seguir. De hecho, creo que no hubo reemplazos en Catupecu, sino mutaciones. Siempre fue Catupecu. Creo que lo mismo, después del accidente de Gaby, no es que nosotros seguimos tocando porque lo necesitábamos para comer; creo que es un concepto más fuerte.
-¿Catupecu es más que una banda para vos?
- Sí, pasan muchas cosas, nosotros no nos juntamos únicamente para tocar. Nos juntamos para tocar, ensayar, nos vamos cinco meses a un campo, el fin de semana que no hay shows lo pasamos juntos. Para la gente, obviamente, es una banda de rock, pero para nosotros es como una montaña rusa, no es un lugar… No, no es un lugar donde encuentro paz.
- En este disco le dedicás algún tema a Gaby.
- Lo que pasa es que en mi… Cuando escribo, sobre todo no hablo de una cosa puntual, ¿viste?, es como cuando vos te enamorás, cada uno siente de una manera u otra pero es lo mismo. Entonces el sentimiento de pérdida, de dolor, de tristeza, de falta, por ejemplo, la letra es lo mismo si la canto yo o lo cantara otro; es lo mismo porque nadie es exclusivo del amor o del dolor. Entonces cuando compuse los temas se mezclaron muchas cosas. Las canciones de Catupecu siempre fueron algo ambiguo, onírico; lo podés llevar a donde vos querés. Casi como, por ejemplo, un cuadro surrealista: entendés lo que vos querés entender. Entonces hay muchas cosas que están encerradas ahí que pueden hablar obviamente de eso. Que es una de las cosas más fuertes que viví y que vivimos los de Catupecu, siendo que vivimos muchas cosas fuertes. Siempre vivimos con mucha adrenalina; lo que le pasó a Gaby fue adentro de Catupecu, es la vida misma. El tema más evidente en cuanto a eso es el "Viaje del miedo"; ese disco, obviamente; pero cuando digo, por ejemplo, ahora "la dura estocada que no se esperaba", es un juego donde también digo "la dura estocada que nos esperaba"; evidentemente, va por ese lado. Muchas veces las cosas mías trato de sacarlas como obras artísticas, más allá de que suene mucho y toda la historia. La idea es que quede, si yo ya no estoy, que ellas perduren, eso es lo más importante. En ese sentido, creo que muchas veces un ego negativo termina arruinando las bandas. A nosotros no, porque sacamos ese ego nocivo: quiero decir que más allá de las partituras o las letras uno trata de irse a lo fácil. Qué se yo, como por ejemplo hacer un "Dale dos", un "Eso vive dos". Pero no, no hacemos eso, vamos por un camino que sabemos que tenemos que seguir, pero no sé cómo nos irá.
- Tu último disco, "Simetría de Moebius", parece que es un poco más oscuro que tus trabajos anteriores...
- Sí puede ser; tampoco es que antes hacíamos trabajos muy… por ahí, oscuros en cuanto a cuestiones de audio. Mucho bajo; tampoco es que uno lo busque, nosotros tratamos de que el disco tenga su personalidad, que cuente su propia historia.
- En una entrevista dijiste que había mucho de Gaby (Ruiz Díaz) en este disco...
-Porque Gaby fue el productor de todos los discos, y a la vez siempre fue como el gurú nuestro. Qué sé yo, cuando hicimos "El número imperfecto", le dije sé que estas son las canciones, pero en el audio me falta algo. Siempre la búsqueda en el audio, es uno de los factores más importantes para la banda. Entonces en este disco es en el que más bola le dimos a Gaby, en todas las cosas que nos decía; él estaba mucho más adelante que nosotros.
- Una vez dijiste que Catupecu era un concepto. ¿Cuál es ese concepto?
- El concepto de Catupecu mismo no sé si puedo definirlo. Digo: es un concepto en el sentido de que, una cosa que yo decía en este disco es que nosotros sabemos lo que hacemos, pero no hacemos lo que sabemos; en ese sentido. Entonces al no hacer lo que sabemos hacer, es siempre ir más allá y buscar en los lugares que nunca conociste. Siempre estás en una tierra inhóspita, creo que ese es el concepto de Catupecu. Somos investigadores de tierras desconocidas, investigadores de lugares que ni sé que existieron.
- Lo interesante de Catupecu es que fueron cambiando de integrantes, pero todavía sigue una base de lo que es la banda.
- Mirá, creo que por un lado lo cierto es que Catupecu lo empezamos en una habitación con mi hermano, Gaby. Entonces bueno, a partir de eso y que la banda sea muy amiga entre todos, qué sé yo; el manager es mi ahijado y así con todos; es tener una unión que viene por otro lado. Es partir desde una base que no es un grupo de amigos que se querían hacer famosos. Era como algo que tenía que suceder. Entonces, cuando las cosas son así, es que creo que Catupecu es más grande que cada uno de los integrantes. Por ahí últimamente me preguntan, si me hubiera pasado a mí lo de Gabriel, si habría seguido Catupecu, y no. Pero Gabriel, al ser un productor, un músico y una persona increíble también es un concepto, y por eso Catupecu puede seguir. De hecho, creo que no hubo reemplazos en Catupecu, sino mutaciones. Siempre fue Catupecu. Creo que lo mismo, después del accidente de Gaby, no es que nosotros seguimos tocando porque lo necesitábamos para comer; creo que es un concepto más fuerte.
-¿Catupecu es más que una banda para vos?
- Sí, pasan muchas cosas, nosotros no nos juntamos únicamente para tocar. Nos juntamos para tocar, ensayar, nos vamos cinco meses a un campo, el fin de semana que no hay shows lo pasamos juntos. Para la gente, obviamente, es una banda de rock, pero para nosotros es como una montaña rusa, no es un lugar… No, no es un lugar donde encuentro paz.
- En este disco le dedicás algún tema a Gaby.
- Lo que pasa es que en mi… Cuando escribo, sobre todo no hablo de una cosa puntual, ¿viste?, es como cuando vos te enamorás, cada uno siente de una manera u otra pero es lo mismo. Entonces el sentimiento de pérdida, de dolor, de tristeza, de falta, por ejemplo, la letra es lo mismo si la canto yo o lo cantara otro; es lo mismo porque nadie es exclusivo del amor o del dolor. Entonces cuando compuse los temas se mezclaron muchas cosas. Las canciones de Catupecu siempre fueron algo ambiguo, onírico; lo podés llevar a donde vos querés. Casi como, por ejemplo, un cuadro surrealista: entendés lo que vos querés entender. Entonces hay muchas cosas que están encerradas ahí que pueden hablar obviamente de eso. Que es una de las cosas más fuertes que viví y que vivimos los de Catupecu, siendo que vivimos muchas cosas fuertes. Siempre vivimos con mucha adrenalina; lo que le pasó a Gaby fue adentro de Catupecu, es la vida misma. El tema más evidente en cuanto a eso es el "Viaje del miedo"; ese disco, obviamente; pero cuando digo, por ejemplo, ahora "la dura estocada que no se esperaba", es un juego donde también digo "la dura estocada que nos esperaba"; evidentemente, va por ese lado. Muchas veces las cosas mías trato de sacarlas como obras artísticas, más allá de que suene mucho y toda la historia. La idea es que quede, si yo ya no estoy, que ellas perduren, eso es lo más importante. En ese sentido, creo que muchas veces un ego negativo termina arruinando las bandas. A nosotros no, porque sacamos ese ego nocivo: quiero decir que más allá de las partituras o las letras uno trata de irse a lo fácil. Qué se yo, como por ejemplo hacer un "Dale dos", un "Eso vive dos". Pero no, no hacemos eso, vamos por un camino que sabemos que tenemos que seguir, pero no sé cómo nos irá.









