05 Enero 2010 Seguir en 
La ansiedad se reflejaba en sus caras. Nerviosos, esperaban para comenzar la manifestación. A las 9.45 levantaron las pancartas, cortaron la calle y los aplausos se hicieron ensordecedores compañeros del grito de justicia. Familiares y amigos de Silvia Castillo de Roselló realizaron ayer a la mañana una protesta frente a la sede penal de Tribunales para exigir el rápido esclarecimiento del caso.
La concentración se realizó frente al edificio ubicado en avenida Sarmiento al 400. Los protagonistas portaron carteles con frases de apoyo a la familia, junto a la foto de la víctima. "Sabemos que ahora el Poder Judicial entró en feria pero no queremos que eso dilate más la investigación", dijo a LA GACETA Claudio Roselló, esposo de la víctima, al inicio de la protesta.
Los allegados a la familia estaban emocionados. Profesores y directivos del colegio El Salvador, donde asisten los hijos de los Roselló, acompañaron el reclamo. "Ellos son padres que siempre acompañan a los chicos en todas las actividades del colegio", expresó Mónica Orellana, una de las profesoras que estuvo presente. Para la docente, este caso sensibilizó a la sociedad tucumana. "Sentimos que esto le puede pasar a cualquiera. ¿Quién le ayuda a esta familia a recuperar la alegría de vivir?", agregó. "Todo el colegio está presente acompañando a los chicos", agregó.
Claudia Granito compartió todos los momentos importantes de la vida de Silvia. "Fuimos compañeras desde chicas, compartimos muchísimas salidas y crecimos juntas. Estuve en su casamiento y cuando nacieron los chicos. Todavía no lo puedo creer. Es una pesadilla la que estamos viviendo", contó. Granito comentó que desde el día del asesinato los allegados viven con miedo. "Silvia vivía para su familia. Jamás esperamos que algo así le sucediera", agregó conmovida.
En la protesta estuvieron presentes Liliana Argañaraz, Mary Ahumada, Rodolfo Alvarez y José Ortega, familiares, respectivamente, de Beatriz Argañaraz, Fernanda Chaila, Emanuel Alvarez y Carla Ortega, quienes murieron en casos que tuvieron mucha repercusión. "Vinimos a solidarizarnos. Conocemos desde el dolor lo que ellos están pasando", afirmó Argañaraz. Por su parte, Alvarez manifestó su indignación por la demora en la detención de los asesinos. "Entendemos que la Policía puede atraparlos, pero la Justicia no debe liberarlos. Ahí esta la falla, no puede ser que existan tantos casos sin resolver", aseveró.
La reunión
A las 10.15, el fiscal de Feria, Carlos Sale, le pidió a los manifestantes que se reunieran con él. Mientras Claudio y Miguel Castillo, hermano de la víctima, se encontraban con el fiscal, nadie se movió de la calle. "Vamos a esperar que salgan de la reunión. Ojalá les transmitan novedades", manifestaba un pariente de Silvia. Al finalizar la reunión, Roselló y Castillo contaron que Sale les había comunicado que la investigación no se detendría durante enero y que él estaba a disposición para solicitar todas las medidas necesarias.
Roselló señaló que Sale le transmitió que las puertas de la fiscalía estarían abiertas todas las veces que lo creyeran necesario. "Se abrió una pequeña puerta de luz para que se agilice la causa. Con el fiscal anterior (Carlos Albaca) estaba todo muy parado. Ni siquiera nos recibió", dijo el hombre.
A Silvia la mataron la madrugada del 13 de diciembre, cuando llegaba junto a su familia a su casa, ubicada en pasaje Bascary al 4.100, en barrio Ciudad Parque. Claudio y su hija mayor, Melisa, de 15 años, se bajaron del auto para abrir el portón. Antes de que Roselló regresara al vehículo, apareció un delincuente armado. "¡Mirá!", le gritó Silvia a Claudio; el asaltante efectuó al menos un disparo. Roselló entró al auto. Desesperado, trató de maniobrar. Pero el asaltante y su cómplice, que lo esperaba en una moto, oculto en la esquina, volvieron a disparar otras cuatro veces. Silvia recibió un disparo en la cabeza y murió casi en el acto. En sus brazos llevaba a su hija de seis años, y en el asiento trasero iba su hijo de 13. La Policía dice que los asesinos están identificados, pero todavía no pudieron atraparlos. La familia realizará otra marcha el miércoles de la próxima semana, al cumplirse un mes del asesinato. "Vamos a ver cómo la hacemos, pero no vamos a dejar que esto quede impune", manifestó Roselló.
La concentración se realizó frente al edificio ubicado en avenida Sarmiento al 400. Los protagonistas portaron carteles con frases de apoyo a la familia, junto a la foto de la víctima. "Sabemos que ahora el Poder Judicial entró en feria pero no queremos que eso dilate más la investigación", dijo a LA GACETA Claudio Roselló, esposo de la víctima, al inicio de la protesta.
Los allegados a la familia estaban emocionados. Profesores y directivos del colegio El Salvador, donde asisten los hijos de los Roselló, acompañaron el reclamo. "Ellos son padres que siempre acompañan a los chicos en todas las actividades del colegio", expresó Mónica Orellana, una de las profesoras que estuvo presente. Para la docente, este caso sensibilizó a la sociedad tucumana. "Sentimos que esto le puede pasar a cualquiera. ¿Quién le ayuda a esta familia a recuperar la alegría de vivir?", agregó. "Todo el colegio está presente acompañando a los chicos", agregó.
Claudia Granito compartió todos los momentos importantes de la vida de Silvia. "Fuimos compañeras desde chicas, compartimos muchísimas salidas y crecimos juntas. Estuve en su casamiento y cuando nacieron los chicos. Todavía no lo puedo creer. Es una pesadilla la que estamos viviendo", contó. Granito comentó que desde el día del asesinato los allegados viven con miedo. "Silvia vivía para su familia. Jamás esperamos que algo así le sucediera", agregó conmovida.
En la protesta estuvieron presentes Liliana Argañaraz, Mary Ahumada, Rodolfo Alvarez y José Ortega, familiares, respectivamente, de Beatriz Argañaraz, Fernanda Chaila, Emanuel Alvarez y Carla Ortega, quienes murieron en casos que tuvieron mucha repercusión. "Vinimos a solidarizarnos. Conocemos desde el dolor lo que ellos están pasando", afirmó Argañaraz. Por su parte, Alvarez manifestó su indignación por la demora en la detención de los asesinos. "Entendemos que la Policía puede atraparlos, pero la Justicia no debe liberarlos. Ahí esta la falla, no puede ser que existan tantos casos sin resolver", aseveró.
La reunión
A las 10.15, el fiscal de Feria, Carlos Sale, le pidió a los manifestantes que se reunieran con él. Mientras Claudio y Miguel Castillo, hermano de la víctima, se encontraban con el fiscal, nadie se movió de la calle. "Vamos a esperar que salgan de la reunión. Ojalá les transmitan novedades", manifestaba un pariente de Silvia. Al finalizar la reunión, Roselló y Castillo contaron que Sale les había comunicado que la investigación no se detendría durante enero y que él estaba a disposición para solicitar todas las medidas necesarias.
Roselló señaló que Sale le transmitió que las puertas de la fiscalía estarían abiertas todas las veces que lo creyeran necesario. "Se abrió una pequeña puerta de luz para que se agilice la causa. Con el fiscal anterior (Carlos Albaca) estaba todo muy parado. Ni siquiera nos recibió", dijo el hombre.
A Silvia la mataron la madrugada del 13 de diciembre, cuando llegaba junto a su familia a su casa, ubicada en pasaje Bascary al 4.100, en barrio Ciudad Parque. Claudio y su hija mayor, Melisa, de 15 años, se bajaron del auto para abrir el portón. Antes de que Roselló regresara al vehículo, apareció un delincuente armado. "¡Mirá!", le gritó Silvia a Claudio; el asaltante efectuó al menos un disparo. Roselló entró al auto. Desesperado, trató de maniobrar. Pero el asaltante y su cómplice, que lo esperaba en una moto, oculto en la esquina, volvieron a disparar otras cuatro veces. Silvia recibió un disparo en la cabeza y murió casi en el acto. En sus brazos llevaba a su hija de seis años, y en el asiento trasero iba su hijo de 13. La Policía dice que los asesinos están identificados, pero todavía no pudieron atraparlos. La familia realizará otra marcha el miércoles de la próxima semana, al cumplirse un mes del asesinato. "Vamos a ver cómo la hacemos, pero no vamos a dejar que esto quede impune", manifestó Roselló.









