Más de 12.000 espectadores invadieron los caminos

La pasión por el rally también se vivió en Fiambalá.

PURA FIESTA. El portugués Helder Rodrigues es alentado por los fanáticos. REUTERS
PURA FIESTA. El portugués Helder Rodrigues es alentado por los fanáticos. REUTERS
05 Enero 2010
CATAMARCA.- La cordillerana localidad de Fiambalá, última población importante al oeste de la provincia de Catamarca, vivió la euforia del Rally Dakar. En Fiambalá tuvo punto final la tercera etapa de la prueba que, desde hoy, se trasladará por una semana a territorio chileno.
Fiambalá se encuentra a 350 kilómetros al oeste de la capital provincial, San Fernando del Valle de Catamarca, en el camino que cruza a Chile por el corredor bioceánico de Paso de San Francisco. La ciudad esperó expectante y se preparó para asegurar la comodidad del público. Por ello, se dispusieron 500 efectivos de la Policía y 200 de Gendarmería Nacional y de policía científica del país vecino de Chile.
Además, como Fiambalá sólo tiene alojamiento para unas 600 personas, la capacidad hotelera de Tinogasta, distante a 65 kilómetros, se colmó.
Tal fue la convocatoria de la prueba en la localidad catamarqueña que se habilitaron casas de familias y otros albergues para recibir a los turistas, que se estiman fueron unos 12.000.
El tiempo también fue agradable y la temperatura no superó los 30 grados, aunque hubo viento del sudeste. El vivac o campamento que albergó a los corredores, máquinas y colaboradores, se montó en el mismo parque cerrado, a  5 kilómetros del pueblo.
En la actual edición el vivac cubre una superficie de 100.000 metros cuadrados, el doble del año pasado. (TELAM)

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