La plaza, un lugar de encuentro
La propuesta municipal de enrejar la plaza Urquiza para preservarla del vandalismo ha generado una controversia. La mayoría de los tucumanos y de los urbanistas consultados se oponen. Otros paseos públicos son mejor preservados por los usuarios. Para algunos, se trata de un problema cultural que se soluciona con educación y con la aplicación de multas que obliguen a los infractores a reparar los daños cometidos.
20 Diciembre 2009 Seguir en 
El vandalismo que sufre día a día la plaza Urquiza disparó el debate: ¿se debe enrejar el paseo para preservarlo de los destrozos? Varias plazas de Buenos Aires ya están cercadas desde hace un tiempo y se conservan mejor. Incluso, esa decisión es bien vista por los habitantes. Pero en San Miguel de Tucumán las opiniones están enfrentadas, aunque tanto vecinos como paseantes y urbanistas reclaman una mayor vigilancia policial. Y hay quienes dicen que debe haber más conciencia en la gente, que a veces se desentiende del cuidado del predio y sostiene que ello es tarea del Estado.
Llegaron en auto y bajaron con un equipo de mate y una pelota de fútbol. Pocos elementos, pero suficientes para pasar una tarde-noche en familia, en contacto con algo de verde. Mario (de 45 años), Patricia (44) y sus dos pequeños hijos llegaban a la plaza San Martín, en el barrio Sur capitalino, como tantas otras veces. "Venimos siempre los días de semana porque es un lindo lugar. Es una plaza que tiene mucho movimiento todo el día. Desde temprano hay gente corriendo y aquí no sufrimos con los vándalos: de vez en cuando, se ve un macetón roto y nada más. Mire, los chicos ya encontraron compañeros para jugar al fútbol", le dice Patricia al periodista de LA GACETA. "Esta es una plaza muy particular: a pesar de que está en el centro parece de un barrio. Vivo aquí cerca desde hace 20 años. Viene gente que dibuja, muchos jóvenes traen sus libros y estudian", acota Mario. Los dos trabajan en el Rectorado de la UNT.
Ambos tienen muy en claro que cercar el paseo puede llegar a ser muy pernicioso. "Sería terrible ver una plaza cualquiera, con rejas. Para proteger estos hermosos lugares hay que educar a la gente. Debemos convencernos de que lo que es del Estado es también nuestro. Si no la cuidamos nosotros, no lo hará nadie. Tampoco se justifica tener un placero y policías las 24 horas del día. La reja siempre limita: tanto al que está adentro como al que viene de afuera o pasa caminando", coinciden al unísono. Y dicen que lo que pasa en la plaza Urquiza se debe a que "no frenaron a tiempo malos hábitos".
Cambio de piso
Trota alrededor del paseo porque "es bueno para la salud y porque hay que estar en forma", dice. Javier (20) es estudiante de Ciencias Económicas y vive en San Luis al 400. "Tengo cerca de mi casa la plaza Belgrano, pero esta es más linda, tiene buena iluminación, está más cuidada y viene más gente", detalla. E indica que en la San Martín "no hay casi inseguridad y ahora quedará más linda porque están cambiando el piso". Según Javier, en la Urquiza hay actos vandálicos porque "existen muchas escuelas cerca. Sobre todo son los chicos del secundario los que pintan las estatuas y rompen los bancos".
Verónica (26) es otra de las personas que aprovecha el paseo. Cuida a Francisco (5), quien va en su bicicleta. "Se pone re lindo. Es todo tranquilo, bien iluminado y además siempre hay policías. A veces me quedo hasta las 11 de la noche", cuenta. La mujer destaca que es un lugar ideal para correr y hacer ejercicios. "Tanto a la mañana (de 8 a 11) como a la noche (de 19 hasta la medianoche) todo el mundo hace deportes", exagera.
Otro panorama
LA GACETA vio otro panorama en la castigada plaza Urquiza, en el coqueto barrio Norte. "Aquí vengo siempre de noche y puedo decir que muchas veces no vi ni un policía", señala con seguridad Eugenia (22), estudiante. Dice que va a ese paseo sobre todo a patinar y a correr, porque vive cerca. "Hay que mejorar la vigilancia, parquizarla y arreglar las veredas. En la época de clases, los chicos ensucian mucho con papeles, botellas y restos de comida y los placeros tienen que barrer y limpiar con agua. Además, falta luz en el centro y hace poco rompieron los bancos hechos con troncos", agrega. No obstante, dice que la zona perdería mucho si la plaza fuera enrejada.
Más optimistas, Daniel y Eleonora dicen que el paseo está bien cuidado en general y destacan los juegos para niños. Ambos van de paso por allí ya que viven en Yerba Buena. "No estamos de acuerdo con que sea cercada; para los chicos que andan en skate deberían hacer un sector especial". Además, pidieron más vigilancia y un mejor mantenimiento. "Lamentablemente, el placero corre peligro si les pide a los estudiantes que no provoquen destrozos. Pero si le ponen un vallado le quitaría libertad y sería una imagen fea para los chicos", aseveran.
Soledad (30) y Cristina (31) señalan que les gusta el lugar y por eso van a correr, pero reclaman más vigilancia ya que "los policías no están todo el día". Y agregan: "las veredas están algo rotas y hay que arreglar los bancos".
Llegaron en auto y bajaron con un equipo de mate y una pelota de fútbol. Pocos elementos, pero suficientes para pasar una tarde-noche en familia, en contacto con algo de verde. Mario (de 45 años), Patricia (44) y sus dos pequeños hijos llegaban a la plaza San Martín, en el barrio Sur capitalino, como tantas otras veces. "Venimos siempre los días de semana porque es un lindo lugar. Es una plaza que tiene mucho movimiento todo el día. Desde temprano hay gente corriendo y aquí no sufrimos con los vándalos: de vez en cuando, se ve un macetón roto y nada más. Mire, los chicos ya encontraron compañeros para jugar al fútbol", le dice Patricia al periodista de LA GACETA. "Esta es una plaza muy particular: a pesar de que está en el centro parece de un barrio. Vivo aquí cerca desde hace 20 años. Viene gente que dibuja, muchos jóvenes traen sus libros y estudian", acota Mario. Los dos trabajan en el Rectorado de la UNT.
Ambos tienen muy en claro que cercar el paseo puede llegar a ser muy pernicioso. "Sería terrible ver una plaza cualquiera, con rejas. Para proteger estos hermosos lugares hay que educar a la gente. Debemos convencernos de que lo que es del Estado es también nuestro. Si no la cuidamos nosotros, no lo hará nadie. Tampoco se justifica tener un placero y policías las 24 horas del día. La reja siempre limita: tanto al que está adentro como al que viene de afuera o pasa caminando", coinciden al unísono. Y dicen que lo que pasa en la plaza Urquiza se debe a que "no frenaron a tiempo malos hábitos".
Cambio de piso
Trota alrededor del paseo porque "es bueno para la salud y porque hay que estar en forma", dice. Javier (20) es estudiante de Ciencias Económicas y vive en San Luis al 400. "Tengo cerca de mi casa la plaza Belgrano, pero esta es más linda, tiene buena iluminación, está más cuidada y viene más gente", detalla. E indica que en la San Martín "no hay casi inseguridad y ahora quedará más linda porque están cambiando el piso". Según Javier, en la Urquiza hay actos vandálicos porque "existen muchas escuelas cerca. Sobre todo son los chicos del secundario los que pintan las estatuas y rompen los bancos".
Verónica (26) es otra de las personas que aprovecha el paseo. Cuida a Francisco (5), quien va en su bicicleta. "Se pone re lindo. Es todo tranquilo, bien iluminado y además siempre hay policías. A veces me quedo hasta las 11 de la noche", cuenta. La mujer destaca que es un lugar ideal para correr y hacer ejercicios. "Tanto a la mañana (de 8 a 11) como a la noche (de 19 hasta la medianoche) todo el mundo hace deportes", exagera.
Otro panorama
LA GACETA vio otro panorama en la castigada plaza Urquiza, en el coqueto barrio Norte. "Aquí vengo siempre de noche y puedo decir que muchas veces no vi ni un policía", señala con seguridad Eugenia (22), estudiante. Dice que va a ese paseo sobre todo a patinar y a correr, porque vive cerca. "Hay que mejorar la vigilancia, parquizarla y arreglar las veredas. En la época de clases, los chicos ensucian mucho con papeles, botellas y restos de comida y los placeros tienen que barrer y limpiar con agua. Además, falta luz en el centro y hace poco rompieron los bancos hechos con troncos", agrega. No obstante, dice que la zona perdería mucho si la plaza fuera enrejada.
Más optimistas, Daniel y Eleonora dicen que el paseo está bien cuidado en general y destacan los juegos para niños. Ambos van de paso por allí ya que viven en Yerba Buena. "No estamos de acuerdo con que sea cercada; para los chicos que andan en skate deberían hacer un sector especial". Además, pidieron más vigilancia y un mejor mantenimiento. "Lamentablemente, el placero corre peligro si les pide a los estudiantes que no provoquen destrozos. Pero si le ponen un vallado le quitaría libertad y sería una imagen fea para los chicos", aseveran.
Soledad (30) y Cristina (31) señalan que les gusta el lugar y por eso van a correr, pero reclaman más vigilancia ya que "los policías no están todo el día". Y agregan: "las veredas están algo rotas y hay que arreglar los bancos".










