26 Noviembre 2009 Seguir en 
Son las dos de la mañana y Carlitos no se duerme. "¿Mamá, me leés un cuento?" "¿Ma, me contás otro? Mientras su madre se cae de sueño, él sigue con todas las luces prendidas. "No sé de dónde le sale tanta energía a este chico. No para nunca y no se duerme hasta que yo no caigo rendida", reniega su madre.
El sueño -o mejor dicho, la ausencia de él- suele ser una de las quejas más escuchadas entre las madres de niños pequeños, especialmente entre los tres y cuatro años. A esa edad los miedos, la falta de hábitos y, en menor medida, otros problemas orgánicos, son algunas de las causas que producen el insomnio o la falta de sueño.
"Los chicos tienen que dormir un promedio de 10 horas diarias. Pero ocurre que muchas veces se quedan viendo televisión hasta muy tarde y se duermen cuando ellos quieren. En pocas palabras faltan hábitos para ir a la cama", sostiene el médico neumonólogo Jorge Ávila, especialista apnea y trastornos del sueño. El experto sostiene que lo ideal es los chicos estén en la cama a las nueve de la noche, para que puedan levantarse temprano y dormir durante toda la noche con un descanso reparador. Sin embargo, la falta de costumbre y el desfase del reloj biológico son los causantes de los trastornos más comunes en el sueño en los niños pequeños.
"El chico tiene sueño porque no tiene las 10 horas continuas de sueño que corresponden, entonces la madre lo despierta pero su cerebro sigue cansado", explica. "Esto hace que el niño se despierte irritable e hiperexcitable. Es por eso que tiene mal comportamiento en la escuela y falta de concentración", afirma.
En cuanto a los miedos son reacciones emocionales que forman parte del desarrollo psicológico del niño y son constantes en la naturaleza humana. Es normal que los niños presenten miedos específicos a la hora de dormir. Sin embargo, los padres deben contenerlos para que el niño pueda superarlos.
Muchas veces las pesadillas se deben a exceso de estimulación. Ver una película antes de dormir puede provocar sueños terroríficos. Es común que los niños se despierten con ataques de pánico, gritando y llorando, como si hubieran soñado algo terrible. "No hay que despabilarlos, simplemente, se los atiende para que sigan durmiendo. Esto es normal a su edad", señala el médico. El miedo a la oscuridad suele aparecer en torno a los dos años y desaparece alrededor de los nueve, cuando el niño logra superar algunos temores relativos a su seguridad. Uno de cada tres niños padece ataques de pánico. Lo más común es que los chicos sientan miedo a la oscuridad y esto sólo puede superarse con la costumbre inalterable de apagar la luz siempre a la misma hora.
Cucos y otros fantasmas
Tiene pesadillas.- No hay que desestimar su experiencia. Los psicológicos aconsejan sentarse junto a é y tratar de calmarlo. Si no puede dormir, pedirle que nos cuente la pesadilla para que así se relaje; si está muy asustado, podemos reinventar la pesadilla con él y llevarla a un final feliz, ya que el chico casi siempre se despierta antes del desenlace final. Normalmente se duerme enseguida.
Suele despertarse gritando.- El chico no está consciente, todavía está dormido. Por eso hay que consolarlo, agrazarlo y esperar que se vuelva a dormir. Para evitar que a la noche siguiente vuelva a ocurrir lo mismo, hay que tratar de que no sufra situaciones de estrés.
Sólo se duerme si le dan la mano.- Es importante que el niño aprenda a dormir solo, ya que esto significa un gran paso en su madurez y en el desarrollo de la confianza en sí mismo. No hay problema en buscar un sustituto, que puede ser un osito de peluche, una muñeca o su manta preferida, y hasta que se puede consentir de que el niño duerma con la luz prendida. Lo importante es darle confianza y dejar que poco a poco se vaya acostumbrando a dormirse solo.
Sufre de insomnio.- El insomnio infantil tiene dos causas comunes. La primera es un mal hábito de sueño, miedo a que lo dejen solo, se duerme intranquilo y se despierta llorando cuando no ve a mamá a su lado. Pero también puede ocurrir un hecho en especial, como el nacimiento de un hermanito, una enfermedad o una incomodidad que habrá que averiguar para resolver de inmediato. En todos los casos, la solución no puede pasar por acostarlo en la cama de los padres, porque el problema tenderá a agudizarse con el tiempo. Es mejor invertir unos días en generar buenos hábitos.
No quiere irse a dormir solo.- Una cuestión de hábitos. Los niños pequeños necesitan una rutina diaria, siempre a la misma hora, para que el mecanismo se realice en forma automática.
El sueño -o mejor dicho, la ausencia de él- suele ser una de las quejas más escuchadas entre las madres de niños pequeños, especialmente entre los tres y cuatro años. A esa edad los miedos, la falta de hábitos y, en menor medida, otros problemas orgánicos, son algunas de las causas que producen el insomnio o la falta de sueño.
"Los chicos tienen que dormir un promedio de 10 horas diarias. Pero ocurre que muchas veces se quedan viendo televisión hasta muy tarde y se duermen cuando ellos quieren. En pocas palabras faltan hábitos para ir a la cama", sostiene el médico neumonólogo Jorge Ávila, especialista apnea y trastornos del sueño. El experto sostiene que lo ideal es los chicos estén en la cama a las nueve de la noche, para que puedan levantarse temprano y dormir durante toda la noche con un descanso reparador. Sin embargo, la falta de costumbre y el desfase del reloj biológico son los causantes de los trastornos más comunes en el sueño en los niños pequeños.
"El chico tiene sueño porque no tiene las 10 horas continuas de sueño que corresponden, entonces la madre lo despierta pero su cerebro sigue cansado", explica. "Esto hace que el niño se despierte irritable e hiperexcitable. Es por eso que tiene mal comportamiento en la escuela y falta de concentración", afirma.
En cuanto a los miedos son reacciones emocionales que forman parte del desarrollo psicológico del niño y son constantes en la naturaleza humana. Es normal que los niños presenten miedos específicos a la hora de dormir. Sin embargo, los padres deben contenerlos para que el niño pueda superarlos.
Muchas veces las pesadillas se deben a exceso de estimulación. Ver una película antes de dormir puede provocar sueños terroríficos. Es común que los niños se despierten con ataques de pánico, gritando y llorando, como si hubieran soñado algo terrible. "No hay que despabilarlos, simplemente, se los atiende para que sigan durmiendo. Esto es normal a su edad", señala el médico. El miedo a la oscuridad suele aparecer en torno a los dos años y desaparece alrededor de los nueve, cuando el niño logra superar algunos temores relativos a su seguridad. Uno de cada tres niños padece ataques de pánico. Lo más común es que los chicos sientan miedo a la oscuridad y esto sólo puede superarse con la costumbre inalterable de apagar la luz siempre a la misma hora.
Cucos y otros fantasmas
Tiene pesadillas.- No hay que desestimar su experiencia. Los psicológicos aconsejan sentarse junto a é y tratar de calmarlo. Si no puede dormir, pedirle que nos cuente la pesadilla para que así se relaje; si está muy asustado, podemos reinventar la pesadilla con él y llevarla a un final feliz, ya que el chico casi siempre se despierta antes del desenlace final. Normalmente se duerme enseguida.
Suele despertarse gritando.- El chico no está consciente, todavía está dormido. Por eso hay que consolarlo, agrazarlo y esperar que se vuelva a dormir. Para evitar que a la noche siguiente vuelva a ocurrir lo mismo, hay que tratar de que no sufra situaciones de estrés.
Sólo se duerme si le dan la mano.- Es importante que el niño aprenda a dormir solo, ya que esto significa un gran paso en su madurez y en el desarrollo de la confianza en sí mismo. No hay problema en buscar un sustituto, que puede ser un osito de peluche, una muñeca o su manta preferida, y hasta que se puede consentir de que el niño duerma con la luz prendida. Lo importante es darle confianza y dejar que poco a poco se vaya acostumbrando a dormirse solo.
Sufre de insomnio.- El insomnio infantil tiene dos causas comunes. La primera es un mal hábito de sueño, miedo a que lo dejen solo, se duerme intranquilo y se despierta llorando cuando no ve a mamá a su lado. Pero también puede ocurrir un hecho en especial, como el nacimiento de un hermanito, una enfermedad o una incomodidad que habrá que averiguar para resolver de inmediato. En todos los casos, la solución no puede pasar por acostarlo en la cama de los padres, porque el problema tenderá a agudizarse con el tiempo. Es mejor invertir unos días en generar buenos hábitos.
No quiere irse a dormir solo.- Una cuestión de hábitos. Los niños pequeños necesitan una rutina diaria, siempre a la misma hora, para que el mecanismo se realice en forma automática.







