10 Noviembre 2009 Seguir en 
La orden judicial de que el personal policial mantenga abierta las puertas de los nosocomios se cumplió a rajatabla. Esta medida generó un clima de tensión y de malestar entre los delegados del Movimiento de Autoconvocados de la salud pública.
Estela Di Cola -del hospital de Niños- informó que los trabajadores de la sanidad decidieron no ingresar y quedarse en las puertas del edificio. Respecto de la medida, dijo: "este es un apriete extremo y una actitud desesperada de un Gobierno que optó por dejar de lado el diálogo. Estamos convencidos que fue una orden directa del gobernador José Alperovich".
Por su parte, Adriana Arangio -del hospital Avellaneda- describió la situación como de "extremo malestar". En respuesta a la presencia de la Policía, el personal de la salud se apostó en la entrada para impedir el ingreso de los pacientes. "Es tristísimo lo que está pasando, este amedrentamiento no ayuda a resolver el conflicto".
En tanto, el doctor Alfredo Amenabar -del Centro de Salud- explicó que allí se vive una tensa calma. "A diferencia de lo que sucedió en la Maternidad, en donde hubo escenas de violencia, aquí todo se hizo en forma pacífica. Pero hay enojo por esta medida", relató.
De todos modos , señaló que los médicos y paramédicos se apostaron frente a las puertas de la dirección para impedir el ingreso del titular de ese centro asistencial, Ricardo Figueroa. Aclaró que se dejó trabajar a la sub directora administrativa, Adela Quiroga de Gandur, quien realizó gestiones para adquisición de medicamentos. LA GACETA ©
Estela Di Cola -del hospital de Niños- informó que los trabajadores de la sanidad decidieron no ingresar y quedarse en las puertas del edificio. Respecto de la medida, dijo: "este es un apriete extremo y una actitud desesperada de un Gobierno que optó por dejar de lado el diálogo. Estamos convencidos que fue una orden directa del gobernador José Alperovich".
Por su parte, Adriana Arangio -del hospital Avellaneda- describió la situación como de "extremo malestar". En respuesta a la presencia de la Policía, el personal de la salud se apostó en la entrada para impedir el ingreso de los pacientes. "Es tristísimo lo que está pasando, este amedrentamiento no ayuda a resolver el conflicto".
En tanto, el doctor Alfredo Amenabar -del Centro de Salud- explicó que allí se vive una tensa calma. "A diferencia de lo que sucedió en la Maternidad, en donde hubo escenas de violencia, aquí todo se hizo en forma pacífica. Pero hay enojo por esta medida", relató.
De todos modos , señaló que los médicos y paramédicos se apostaron frente a las puertas de la dirección para impedir el ingreso del titular de ese centro asistencial, Ricardo Figueroa. Aclaró que se dejó trabajar a la sub directora administrativa, Adela Quiroga de Gandur, quien realizó gestiones para adquisición de medicamentos. LA GACETA ©







