Para volver a sonreír hay que jugar bien

Agradecido por el apoyo del hincha y de la dirigencia, Rodríguez no pierde la fe en el equipo.

POSITIVO. Pulguita corre junto a David Drocco, durante la práctica. Vaticinó una levantada en el nivel de juego.
POSITIVO. "Pulguita" corre junto a David Drocco, durante la práctica. Vaticinó una levantada en el nivel de juego.
05 Noviembre 2009
La pierna fuerte no descansa en un entrenamiento. Cada uno juega al límite, como dice el manual del futbolista. Los centímetros valen oro y los retrocesos todavía más si se perdió el control de la pelota. Ese es el mensaje que transmiten desde la cancha los jugadores "decanos", listos para afrontar una nueva etapa luego del alejamiento de Héctor Rivoira, que dolió y mucho en el seno del plantel. Pero esto es fútbol y está prohibido mirar hacia atrás.
Las mieles de la brillante campaña en la "B" Nacional no tienen ni voz ni voto en este momento gris del equipo. "Uno debe estar preparado para este tipo de momentos y saber cómo salir", consideró Luis Rodríguez, el máximo referente futbolístico del "decano", que también anda de capa caída.

"No fue mi techo"
"La gente se preguntará qué pasa conmigo, por qué no alcancé el nivel del torneo pasado. Bueno, yo también me lo pregunto y sufro mucho más que ellos porque no poder dar lo que siento que puedo dar. Estoy seguro de que voy a ser el de antes, y mejor todavía. Soy consciente de que mi nivel en la 'B' Nacional no fue mi techo. Puedo llegar a superarlo. La continuidad que mantengo me va a ayudar", explicó el delantero, autor de cuatro conquistas en el Apertura, aunque ninguna de ellas sirvió para que Atlético sume de a tres. Esa es otra cuenta pendiente que "Pulguita" planea saldar frente a Tigre.  
Voz de mando en el escenario, Rodríguez no ve con malos ojos la gestión de Ricardo Salomón y de Salvador Mónaco como orientadores tácticos. "Trataremos de darles una mano para que todo marche bien y Atlético levante cabeza, que es lo que realmente nos importa a todos. Sabíamos que esta experiencia en la máxima categoría no iba a ser sencilla, por eso ahora hay que revertirla", analizó el simoqueño.
Ante la pregunta sobre si algo cambió desde su citación a la Selección, desechó cualquier tipo de imponderables. "Recién voy a disfrutar de ese momento cuando me retire. Tengo la cabeza puesta en el partido contra Tigre, al que venceremos si volvemos a ser los de antes", enfatizó.

Unidos no serán vencidos
Cuando la crisis golpea las puertas del hogar, la tendencia apunta a descubrir peleas internas y a todo tipo de condimentos opuestos a la armonía y a la paz de una formación consolidada.
"Acá todos tiramos para el mismo lado. Las individualidades no ganan los partidos, por eso este grupo siempre pensó y pensará en plural, en que cada uno de los que están dentro de la cancha deben aportarle su cuota de sacrificio al equipo -recalcó "Pulguita"-. Estamos bien y los dirigentes y la gente nos apoyan; sólo nos falta volver a ganar para sonreír".

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