03 Noviembre 2009 Seguir en 
"Mi salida de Atlético no es por una situación futbolística". Con esta definición, el técnico Héctor Rivoira fundamentó su decisión de alejarse de la entidad de 25 de Mayo y Chile. Atrás había quedado una reunión de dos horas de entre el "Chulo" y la directiva "decana" que hizo todo el esfuerzo posible para cambiar la determinación del DT.
- ¿Por qué está conmovido?
- Para este cuerpo técnico no es fácil haber tomado esta determinación. El hincha de Atlético tiene que saber que nos vamos con mucho dolor, pero sabiendo que primero está una institución que aprendí a amar con el tiempo. Hoy puedo decir que acá pasé los mejores momentos de mi carrera profesional, porque logré un ascenso a Primera, algo que llena de orgullo a mi familia.
-¿Por qué fue tan firme su decisión para dejar el cargo?
- Consideré que era el momento justo para que llegue un nuevo técnico que pueda revertir la situación. Todavía faltan siete fechas para terminar el Apertura. Ese es un tiempo que se lo puede utilizar para conocer al plantel y planificar la pretemporada y afrontar el Clausura sin sobresaltos.
-¿Su partida se debió a factores externos?
- Eso lo vine sosteniendo desde hace un tiempo. Eso motivó que el equipo en estos momentos, tenga solo nueve puntos en la tabla. Sabemos cuales son esos factores para que ello ocurriera. Atlético debió cosechar cinco o seis puntos más de los que actualmente tiene y no se sumaron por esas cosas del fútbol.
- ¿A qué se refiere cuando habla de un clima enrarecido que se vive en Tucumán?
- Acá existe un clima de autodestrucción que lleva a todos a no tener paciencia. Esto hace que cada partido sea de vida o muerte. Se empata de local y parece que fuera la muerte, que el plantel y el técnico no sirviera. Pero luego cuando recapacita recién se dan cuenta que el equipo está en Primera. De esta impaciencia generalizada la prensa también se hizo eco y por eso es muy difícil llevar adelante un proyecto.
-¿Era el momento justo para irse?
- Tengo muchos años en esta profesión y sé cuando es el momento apropiado de hacer un paso al costado y dejar el camino libre para que llegue alguien con aires de renovación.
-¿El plantel está en deuda con usted?
- No... Siempre estaré agradecido de ellos. Se dijeron muchas pavadas sobre este tema y lo que puedo decir que este plantel es muy noble que puede tener un bajón futbolístico. Lo que puedo asegurar que el técnico que venga podrá disfrutar, algo que no pudimos hacer nosotros. A mi sucesor no le dejo un hierro caliente.
Análisis
Algo falló esta vez
Por Ariel Ibáñez - Editor de Deportes.
Llegar a Primera no es fácil. Pero mucho más difícil es mantenerse. Héctor Rivoira lo sabe muy bien porque es un técnico con experiencia. Conoce el ambiente. Las exigencias son grandes y una línea muy finita separa la alegría de la frustración. Sus protagonistas tienen aciertos en los momentos de gloria, pero también cometen errores cuando los resultados son adversos. No es producto de la casualidad lo que le pasa al "decano". Algo no se hizo bien desde la pretemporada en Mar del Plata hasta el último partido contra Racing y sería positivo reconocerlo porque no siempre la culpa la tienen los otros. El fútbol se vive con mucha pasión en Tucumán. Los hinchas alientan siempre, pero también, en ocasiones, en enojan. Sin embargo, nunca dejarán de valorar el trabajo del entrenador que consiguió lo que ninguno otro pudo: llevarlo a la máxima categoría del fútbol argentino. No hay autodestrucción cuando el sentimiento es tan grande ni la crítica es despiadada cuando tiene fines nobles. Se cerró un ciclo, pero el final de esta campaña sigue abierto.
- ¿Por qué está conmovido?
- Para este cuerpo técnico no es fácil haber tomado esta determinación. El hincha de Atlético tiene que saber que nos vamos con mucho dolor, pero sabiendo que primero está una institución que aprendí a amar con el tiempo. Hoy puedo decir que acá pasé los mejores momentos de mi carrera profesional, porque logré un ascenso a Primera, algo que llena de orgullo a mi familia.
-¿Por qué fue tan firme su decisión para dejar el cargo?
- Consideré que era el momento justo para que llegue un nuevo técnico que pueda revertir la situación. Todavía faltan siete fechas para terminar el Apertura. Ese es un tiempo que se lo puede utilizar para conocer al plantel y planificar la pretemporada y afrontar el Clausura sin sobresaltos.
-¿Su partida se debió a factores externos?
- Eso lo vine sosteniendo desde hace un tiempo. Eso motivó que el equipo en estos momentos, tenga solo nueve puntos en la tabla. Sabemos cuales son esos factores para que ello ocurriera. Atlético debió cosechar cinco o seis puntos más de los que actualmente tiene y no se sumaron por esas cosas del fútbol.
- ¿A qué se refiere cuando habla de un clima enrarecido que se vive en Tucumán?
- Acá existe un clima de autodestrucción que lleva a todos a no tener paciencia. Esto hace que cada partido sea de vida o muerte. Se empata de local y parece que fuera la muerte, que el plantel y el técnico no sirviera. Pero luego cuando recapacita recién se dan cuenta que el equipo está en Primera. De esta impaciencia generalizada la prensa también se hizo eco y por eso es muy difícil llevar adelante un proyecto.
-¿Era el momento justo para irse?
- Tengo muchos años en esta profesión y sé cuando es el momento apropiado de hacer un paso al costado y dejar el camino libre para que llegue alguien con aires de renovación.
-¿El plantel está en deuda con usted?
- No... Siempre estaré agradecido de ellos. Se dijeron muchas pavadas sobre este tema y lo que puedo decir que este plantel es muy noble que puede tener un bajón futbolístico. Lo que puedo asegurar que el técnico que venga podrá disfrutar, algo que no pudimos hacer nosotros. A mi sucesor no le dejo un hierro caliente.
Análisis
Algo falló esta vez
Por Ariel Ibáñez - Editor de Deportes.
Llegar a Primera no es fácil. Pero mucho más difícil es mantenerse. Héctor Rivoira lo sabe muy bien porque es un técnico con experiencia. Conoce el ambiente. Las exigencias son grandes y una línea muy finita separa la alegría de la frustración. Sus protagonistas tienen aciertos en los momentos de gloria, pero también cometen errores cuando los resultados son adversos. No es producto de la casualidad lo que le pasa al "decano". Algo no se hizo bien desde la pretemporada en Mar del Plata hasta el último partido contra Racing y sería positivo reconocerlo porque no siempre la culpa la tienen los otros. El fútbol se vive con mucha pasión en Tucumán. Los hinchas alientan siempre, pero también, en ocasiones, en enojan. Sin embargo, nunca dejarán de valorar el trabajo del entrenador que consiguió lo que ninguno otro pudo: llevarlo a la máxima categoría del fútbol argentino. No hay autodestrucción cuando el sentimiento es tan grande ni la crítica es despiadada cuando tiene fines nobles. Se cerró un ciclo, pero el final de esta campaña sigue abierto.
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