Su lugar en el mundo

Los restos de la cantante fueron esparcidos ayer en un solitario paraje de San Javier. Video.

14 Oct 2009
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EN EL CERRO SAN JAVIER. Los familiares de Mercedes Sosa ponen flores en el paraje llamado La Sala, donde se esparcieron sus cenizas.

Las cenizas de  Mercedes Sosa cayeron desde su urna de madera, en manos de sus hermanos Fernando "Cacho" y Orlando "Chichí" Sosa, en un acto liberador. La sencilla ceremonia contó con el acompañamiento de un grupo de cantores, que con bombo y guitarra entonaron la "Luna tucumana", sin que las lágrimas fueran las protagonistas. Fue, en realidad, un momento de reflexión, de rélax. Después de todo, era lo que la "Negra" solía ir a buscar en ese paraje del cerro San Javier.
"Era... es la Pachamama, y ahora vuelve a la tierra para alimentarla", dijo "Cacho". El comentó que su hermana seguramente podrá descansar en paz allí, porque es donde le gustaba estar cuando venía de paseo a Tucumán.
"Cacho" contó que hace años, una tarde de paseo por los cerros, Mercedes le pidió que detuviera el auto justo allí. "Se bajó, se sentó en el borde, y se quedó mirando hacia el vacío, hacia la ciudad. Desde ese día, volvíamos con ella cada vez que podíamos, siempre al mismo lugar...", contó "Cacho", emocionado.
Además de afirmar que con el tiempo se terminará de dimensionar la importancia de Mercedes, cuando la conozcan más, el hermano de la "Negra" señaló que será inolvidable para todos. "Ahora, cuando los tucumanos miren hacia el cerro, estará ella en lo alto", confirmó.
La caravana partió a las 16 del ex Banco Provincia, donde los restos fueron velados durante el día, y alrededor de las 17 pasó por la Municipalidad de Yerba Buena, donde la directora de Cultura, Florencia Ortiz Mayor, había armado un pequeño acto con cantores, gauchos y vecinos que la saludaron al pasar y entregaron flores.
El recorrido continuó pausadamente, y nada importó que en el sitio escogido para dispersar las cenizas el cielo se haya empeñado en impedir que se viera la ciudad, como le gustaba a la "Negra".

El cortejo

Más de 200 personas, entre familiares, amigos, algunos artistas locales y funcionarios del Ente Cultural, le dieron allí el último adiós. "Es una voz que siempre transmitió todo: alegría, tristeza, dolor... es el referente que me acompañó durante toda la vida, y seguirá viva en nuestros corazones por siempre", sintetizó la cantante Adriana Tula.
Los miembros de la agrupación Sentimiento Gaucho de San Javier acompañaron los últimos tramos de la caravana en sus caballos, y respetuosamente cantaron junto al improvisado grupo folclórico liderado por Nito Varela (guitarra y voz) y Adolfo Cardozo (bombo), como lo hicieron todos los asistentes al acto que, inicialmente, iba a ser íntimo y familiar, pero que la devoción de los tucumanos hizo que se convirtiera en un encuentro popular.
Entre los asistentes, dos docentes con sus delantales blancos llamaron la atención. "Somos de la escuela de Padre Carrone, de La Sala, y nos emocionó mucho saber que harían acá la ceremonia, por eso nos quedamos. Siempre que Mercedes venía a la zona, alguno de nosotros la veía, y era el comentario de toda la escuela... ¡Qué mujer!", dijo Graciela Zarzosa, quien estaba acompañada por su colega Marcela Villarreal.
Las cenizas, al fondo del pequeño acantilado que bordea la ruta, fueron cubiertas luego por decenas de flores de colores, que la gente fue arrojando de a poco, sin dejar de cantar. Y de a poco todos se fueron yendo, dejando a Mercedes Sosa descansar en paz.

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