21 Junio 2009 Seguir en 
Las señales de humo convocaron a la tribu del reggae, que asistió a otra de sus ceremonias para escuchar la palabra de uno de sus predicadores más carismáticos. Fidel, tuvo así una nueva oportunidad de los tucumanos, que decidieron dejar pasar por el momento aquel show de 2007, en el que nadie había quedado conforme.
Robert Nesta Club explotó. No entraba un alfiler más cuando empezó el recital, y se tuvieron que cerrar las puertas dejando afuera a mucha gente.
El show comenzó de una manera rara. Los cinco músicos arrancaron y la voz de Fidel se escuchó en un freaseo bastante largo y agitado. Pero a él no se lo veía. Al menos no al frente, lo que intranquilizó a muchos. El entró zigzagueando entre el público, con su enorme turbante rojo en el que contiene la energía de sus dreadlocks, según la filosofía rastafari, hasta llegar al escenario. En ese lapso, cantó completa "My Princess", un tema de su nuevo disco "International love".
El cantante, que no interpretó ningún tema de su vieja banda Todos Tus Muertos, jugó durante más de una hora y media con el público, agitando y haciendo mover a todos en su condición de gran showman.
Fidel perdió las valijas en el vuelo hacia Tucumán, pero sólo perdió algo de ropa. El humor, afortunadamente, se mantuvo en alto y contagió a los viejos y a los nuevos oyentes del reggae, entre los que se vio a muchos muchachos que durante la semana pasean de traje por el centro, y que ayer a la madrugada, con la camisa afuera del pantalón, fumaban con los dedos índice y pulgar muy cerca de la boca.
Con sus rimas simples, acelerando o demorando el ritmo a su antojo, con una banda precisa y contundente, Fidel parece haber recuperado el terreno perdido en su visita anterior. Así recorrió parte de su prolífica carrera como solista, con 26 temas en total, para concluir con "Emocionado", de su anterior trabajo del mismo nombre, y el hit del verano "International love".
Chapo le puso música la final de la noche, mientras el humo se disipaba y algunos se resistían a partir de allí.
Robert Nesta Club explotó. No entraba un alfiler más cuando empezó el recital, y se tuvieron que cerrar las puertas dejando afuera a mucha gente.
El show comenzó de una manera rara. Los cinco músicos arrancaron y la voz de Fidel se escuchó en un freaseo bastante largo y agitado. Pero a él no se lo veía. Al menos no al frente, lo que intranquilizó a muchos. El entró zigzagueando entre el público, con su enorme turbante rojo en el que contiene la energía de sus dreadlocks, según la filosofía rastafari, hasta llegar al escenario. En ese lapso, cantó completa "My Princess", un tema de su nuevo disco "International love".
El cantante, que no interpretó ningún tema de su vieja banda Todos Tus Muertos, jugó durante más de una hora y media con el público, agitando y haciendo mover a todos en su condición de gran showman.
Fidel perdió las valijas en el vuelo hacia Tucumán, pero sólo perdió algo de ropa. El humor, afortunadamente, se mantuvo en alto y contagió a los viejos y a los nuevos oyentes del reggae, entre los que se vio a muchos muchachos que durante la semana pasean de traje por el centro, y que ayer a la madrugada, con la camisa afuera del pantalón, fumaban con los dedos índice y pulgar muy cerca de la boca.
Con sus rimas simples, acelerando o demorando el ritmo a su antojo, con una banda precisa y contundente, Fidel parece haber recuperado el terreno perdido en su visita anterior. Así recorrió parte de su prolífica carrera como solista, con 26 temas en total, para concluir con "Emocionado", de su anterior trabajo del mismo nombre, y el hit del verano "International love".
Chapo le puso música la final de la noche, mientras el humo se disipaba y algunos se resistían a partir de allí.
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