Una saga que hizo historia con efectos especiales y acción

La trama fue creada por James Cameron, que dirigió las dos primeras películas. La rebelión de las máquinas.

LA PRIMERA. “Terminator” fue estrenada por Cameron en 1984.
LA PRIMERA. “Terminator” fue estrenada por Cameron en 1984.
02 Junio 2009
"Terminator" llegó a la sala de los cines hace 25 años, promulgando un futuro apocalíptico de fuego y metal. Con este filme James Cameron cimentó un icono de la cultura popular y catapultó al fisicoculturista Arnold Schwarzenegger al estatus de estrella.
El primer "Terminator" (1984) no dejaba de tener hechuras de "serie B". Su mérito fue jugar con dos premisas básicas de la ciencia-ficción: la rebelión de las máquinas y los viajes en el tiempo.
Cameron había quedado tan satisfecho tras escribir el guión que le vendió los derechos por un dólar a la productora Gale Anne Hurd, por entonces su esposa. La única condición era que él se haría cargo de dirigir la historia que, luego, le abriría las puertas de Hollywood.
Ocho años después, el director de "Titanic" se volvió a reunir con Schwarzenegger en "Terminator 2: el juicio final". El actor austríaco recuperaba la chaqueta de cuero negro, los lentes Ray-Ban y la escopeta recortada. Pero, con una diferencia: el androide ahora era bueno. Su imponente apariencia ocultaba una funcionalidad reversible: programado para matar, también podía ser reprogramado para salvar. El diabólico robot se convertía en aliado de John Connor. Consciente de que ya no podía sorprender con el argumento, Cameron tiró la casa por la ventana en el apartado de acción y efectos especiales. El protagonismo de la función se lo arrebataba el villano T-1000 (Arnold era una versión anterior, la T-850), cuya viscosa composición lo hacía prácticamente indestructible. Un efecto digital, el "morphing", obró el milagro del mercurio líquido.

Sin sorpresa
"Terminator 2" amasó más de 500 millones de dólares en todo el mundo, pero Cameron quedó tan harto de los productores Mario Kassar y Andrew Vajna que juró no volver a trabajar con ellos. La tercera entrega, que se estrenó en 2003 venció las reticencias de Schwarzenegger con un cheque de 30 millones de dólares. Dirigió Jonathan Mostow. Las escenas asombrosas, sin embargo, no alcanzaron para que el filme logre el éxito de los anteriores. Después vino una serie, "Las crónicas de Sarah Connor", y una carrera política para el hoy gobernador de California. Ahora todos tienen los ojos puestos en la cuarta parte.

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