30 Mayo 2009 Seguir en 
Está demostrado: no hay nada que pueda detener la marcha de Andrés Romero y su intención de alzarse con el cuarto Abierto del Norte en fila. La cancha de Alpa Sumaj fue un calvario ayer y no precisamente porque el calor haya azotado la jornada; todo lo contrario. El frío se apoderó del show, la lluvia hizo colapsar hasta al más valiente mirón y el viento le cambió la fisonomía a esta cancha corta (para los pegadores largos), convirtiéndola en un terreno eterno. Durante la mañana, la sensación térmica debe haber rozado la marca de cero grado, o por lo menos esa fue la sensación de más de un rentado, que se aferró a su ilusión de mantenerse con vida en el certamen y buscó calor transpirando hasta la última gota en cada acción de juego.
Gracias al fuego interior de cada uno de los participantes, el clasificador general cambió de estación. Buscó el fuego. El mayor aporte llegó del lado de los aficionados, futuros candidatos a la gloria cuando decidan cambiar de bando y pasen al campo rentado. Leandro Marelli, un pibe de 18 años con domicilio en Casilda (Santa Fe), la descosió. Firmó 64 (-7) y saltó al puesto de escolta con 131 (-11). El chiquitín salteño Tomás Cocha (133) no se quedó atrás y, luego de firmar una idéntica ronda de 64 (-7), trepó hasta el tercer escalón del podio. El crédito local Armando Zarlenga (h) tampoco se perdió el show y, con una segunda faena de 67 (-4), marcha cuarto (134), a cuatro golpes del dueño de Alpa Sumaj: "Pigu".
Esta vez no fue un espectáculo la tarea del rey, pero sí muy trabajosa, ya que debió pelear contra todos los fenómenos climáticos que ayer visitaron el club de La Rinconada. Al final del día, una sonrisa de "pe a pa" fue el premio personal de "Pigu", que bajó un poco la marcha (hizo 67), aunque es consciente de que la meta está a la vuelta de la esquina.
De hecho, el monarca arrancó cruzado; entró algo desconcentrado y lo pagó con un bogey en el hoyo dos. De todos modos, rápidamente recuperó el golpe perdido en el 3 con un birdie, que repitió en el 4, para así dejar asentado y en claro quién iba a ser el encargado de imponer condiciones. En el 7 tropezó por culpa de un putt mal ejecutado, mientras que en el 8 volvió a tomar aire gracias a un nuevo descuento. En el regreso se vio lo mejor de Andrés. Acomodó el margen de la equivocación, selló la vuelta con seis pares y tres birdies (10, 16 y 17) y tomó el control, una vez más, de la situación.
Gracias al fuego interior de cada uno de los participantes, el clasificador general cambió de estación. Buscó el fuego. El mayor aporte llegó del lado de los aficionados, futuros candidatos a la gloria cuando decidan cambiar de bando y pasen al campo rentado. Leandro Marelli, un pibe de 18 años con domicilio en Casilda (Santa Fe), la descosió. Firmó 64 (-7) y saltó al puesto de escolta con 131 (-11). El chiquitín salteño Tomás Cocha (133) no se quedó atrás y, luego de firmar una idéntica ronda de 64 (-7), trepó hasta el tercer escalón del podio. El crédito local Armando Zarlenga (h) tampoco se perdió el show y, con una segunda faena de 67 (-4), marcha cuarto (134), a cuatro golpes del dueño de Alpa Sumaj: "Pigu".
Esta vez no fue un espectáculo la tarea del rey, pero sí muy trabajosa, ya que debió pelear contra todos los fenómenos climáticos que ayer visitaron el club de La Rinconada. Al final del día, una sonrisa de "pe a pa" fue el premio personal de "Pigu", que bajó un poco la marcha (hizo 67), aunque es consciente de que la meta está a la vuelta de la esquina.
De hecho, el monarca arrancó cruzado; entró algo desconcentrado y lo pagó con un bogey en el hoyo dos. De todos modos, rápidamente recuperó el golpe perdido en el 3 con un birdie, que repitió en el 4, para así dejar asentado y en claro quién iba a ser el encargado de imponer condiciones. En el 7 tropezó por culpa de un putt mal ejecutado, mientras que en el 8 volvió a tomar aire gracias a un nuevo descuento. En el regreso se vio lo mejor de Andrés. Acomodó el margen de la equivocación, selló la vuelta con seis pares y tres birdies (10, 16 y 17) y tomó el control, una vez más, de la situación.









