27 Febrero 2009 Seguir en 
La época del año que eligen los tucumanos para salir de vacaciones caracteriza su perfil como viajeros. Cada mes circulan por el mundo y por la Argentina turistas que se diferencian por sus gustos, disponibilidades y poder adquisitivo.
Enero es el mes de las playas. Hacia allí se dirigen las familias con hijos en edad escolar, los grupos de amigos, los empleados públicos, los docentes, los trabajadores de las fábricas. "Es un mes complicado para las agencias; miles de personas se movilizan. Es una temporada de 30 días y no siempre hay lugar para todos", comenta Jaime Collado, dueño de una agencia de viajes.
Esta intensidad continúa hasta mediados de febrero. A partir de esa fecha la cara del turista suele ser otra. "A partir de la segunda quincena de febrero y todo marzo viajan quienes tienen mayor poder adquisitivo y los que no tienen vacaciones fijas o no dependen de nadie", agrega Collado. Estos viajeros buscan tranquilidad, no quieren hacer colas para ir a comer y tampoco quieren ver muchos turistas. Una de las ventajas es que la temporada es baja, entonces todo está más barato. "La gente de mayor poder adquisitivo viaja los meses más baratos porque puede disponer de su tiempo", señala José Ramos, secretario de la Cámara de Turismo.
Por pocos dólares
Abril y mayo son los meses de los mieleros; también lo son septiembre y octubre. "En primavera o en otoño hay más casamientos. La ventaja es que en todo el mundo es temporada baja, entonces los que quieren irse de luna de miel pueden, por ejemplo, conocer el Caribe o Buzios por pocos dólares", indica Collado.
Después viene un tiempo intermedio que es el de los destinos internacionales. Esta es la época en la que los que tienen más dinero o los que ahorraron durante el año deciden viajar a Europa. Los mejores meses son mayo y junio porque es la temporada media alta de ese continente; se hacen viajes más largos, pero más caros.
Llega el invierno y, aquellos que no se van al exterior, también cambian sus exigencias. Los destinos buscados son las montañas y los centros de sky. "Los que fueron gasoleros en verano, en invierno reclaman hoteles confortables y con buena calefacción", asegura Collado.
"Agosto y septiembre son los meses de turismo estudiantil", señala Eliana Yapur, agente de turismo.
De octubre a noviembre, los que pueden se toman las primeras vacaciones (luego vendrán las de verano). Diciembre es un mes más relajado, la mayoría planea su descanso o sólo piensa en las Fiestas. "Aunque cada vez hay más personas que quieren escapar en esta época", agrega Collado.
"El caso de los jubilados es especial porque viajan a contramano: en verano van a la montaña y en invierno a la playa. Lo hacen por una cuestión de costos. En la región, el destino predilecto para ellos es Las Termas de Río Hondo", añade.
Enero es el mes de las playas. Hacia allí se dirigen las familias con hijos en edad escolar, los grupos de amigos, los empleados públicos, los docentes, los trabajadores de las fábricas. "Es un mes complicado para las agencias; miles de personas se movilizan. Es una temporada de 30 días y no siempre hay lugar para todos", comenta Jaime Collado, dueño de una agencia de viajes.
Esta intensidad continúa hasta mediados de febrero. A partir de esa fecha la cara del turista suele ser otra. "A partir de la segunda quincena de febrero y todo marzo viajan quienes tienen mayor poder adquisitivo y los que no tienen vacaciones fijas o no dependen de nadie", agrega Collado. Estos viajeros buscan tranquilidad, no quieren hacer colas para ir a comer y tampoco quieren ver muchos turistas. Una de las ventajas es que la temporada es baja, entonces todo está más barato. "La gente de mayor poder adquisitivo viaja los meses más baratos porque puede disponer de su tiempo", señala José Ramos, secretario de la Cámara de Turismo.
Por pocos dólares
Abril y mayo son los meses de los mieleros; también lo son septiembre y octubre. "En primavera o en otoño hay más casamientos. La ventaja es que en todo el mundo es temporada baja, entonces los que quieren irse de luna de miel pueden, por ejemplo, conocer el Caribe o Buzios por pocos dólares", indica Collado.
Después viene un tiempo intermedio que es el de los destinos internacionales. Esta es la época en la que los que tienen más dinero o los que ahorraron durante el año deciden viajar a Europa. Los mejores meses son mayo y junio porque es la temporada media alta de ese continente; se hacen viajes más largos, pero más caros.
Llega el invierno y, aquellos que no se van al exterior, también cambian sus exigencias. Los destinos buscados son las montañas y los centros de sky. "Los que fueron gasoleros en verano, en invierno reclaman hoteles confortables y con buena calefacción", asegura Collado.
"Agosto y septiembre son los meses de turismo estudiantil", señala Eliana Yapur, agente de turismo.
De octubre a noviembre, los que pueden se toman las primeras vacaciones (luego vendrán las de verano). Diciembre es un mes más relajado, la mayoría planea su descanso o sólo piensa en las Fiestas. "Aunque cada vez hay más personas que quieren escapar en esta época", agrega Collado.
"El caso de los jubilados es especial porque viajan a contramano: en verano van a la montaña y en invierno a la playa. Lo hacen por una cuestión de costos. En la región, el destino predilecto para ellos es Las Termas de Río Hondo", añade.
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