13 Enero 2009 Seguir en 
"Volando sin instrumental, el piloto buscó visualmente un aeropuerto para aterrizar". Ese es el relato de uno de los pasajeros del vuelo desviado a Brasil, quien además contó a LA GACETA -mediante una comunicación telefónica- que los ocupantes del avión soportaron una "torturante" espera de 12 horas en un micro y que la empresa Andes no informó a los familiares sobre lo ocurrido.
"El comandante dijo que se le había roto el instrumental y que no tenía elementos para aterrizar normalmente. Estaba perdido. Empezó a buscar visualmente un lugar y encontró este aeropuerto, que es pequeño", narró Rubén Cilona, oriundo de Buenos Aires.
Cilona, que viajaba a Jujuy, denunció que la versión de la empresa difiere con la realidad. "El vuelo debía haber salido el domingo, pero cuando nos presentamos en el aeroparque nos avisaron que se había reprogramado para el día siguiente. Nos convocaron para las 5 de la mañana, pero el avión salió a las 9", se quejó.
"La compañía nos pidió los números de teléfono de nuestros familiares para avisarles lo que había sucedido, pero no llamaron a nadie -agregó Cilona-. En Buenos Aires se decía que el avión estaba perdido. Mi señora sufrió una crisis de nervios".
Finalmente, el pasajero mencionó que ayer tuvieron que esperar durante 12 horas a que los atendieran en el aeropuerto de la localidad brasileña de Ponta Porá, a bordo de un micro sin aire acondicionado ni agua. También dijo que entre el pasaje hay numerosos niños pequeños y gente de edad avanzada. LA GACETA ©
"El comandante dijo que se le había roto el instrumental y que no tenía elementos para aterrizar normalmente. Estaba perdido. Empezó a buscar visualmente un lugar y encontró este aeropuerto, que es pequeño", narró Rubén Cilona, oriundo de Buenos Aires.
Cilona, que viajaba a Jujuy, denunció que la versión de la empresa difiere con la realidad. "El vuelo debía haber salido el domingo, pero cuando nos presentamos en el aeroparque nos avisaron que se había reprogramado para el día siguiente. Nos convocaron para las 5 de la mañana, pero el avión salió a las 9", se quejó.
"La compañía nos pidió los números de teléfono de nuestros familiares para avisarles lo que había sucedido, pero no llamaron a nadie -agregó Cilona-. En Buenos Aires se decía que el avión estaba perdido. Mi señora sufrió una crisis de nervios".
Finalmente, el pasajero mencionó que ayer tuvieron que esperar durante 12 horas a que los atendieran en el aeropuerto de la localidad brasileña de Ponta Porá, a bordo de un micro sin aire acondicionado ni agua. También dijo que entre el pasaje hay numerosos niños pequeños y gente de edad avanzada. LA GACETA ©
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