13 Enero 2009 Seguir en 
"Nunca atravesamos ninguna tormenta. Estábamos desayunando y, de repente, el comandante nos comunicó que el avión se encontraba en emergencia y que debía buscar un aeropuerto para aterrizar". Con esas palabras, el tucumano Gustavo Rico (38 años, casado, un hijo) comenzó a relatar a LA GACETA lo ocurrido ayer.
"Lo que no podemos entender es cómo terminamos es Brasil. Además, la pista de la localidad de Ponta Porá es demasiado corta. Se trata de una estación aérea pequeña, sobre la que estuvimos sobrevolando durante varios minutos hasta que descendimos. Incluso, los primeros intentos de aterrizaje fallaron", prosiguió el pasajero, quien se desempeña como instrumentor quirúrgico en el Hospital de Niños.
"Cuando descendimos, nos estaban esperando con ambulancias, bomberos y equipos de emergencia. Según la tripulación, se había roto el sistema de navegación", relató Rico.
"Desde que nos dieron aviso de la emergencia hasta que logramos aterrizar estuvimos aproximadamente una hora en el aire. La gente se encontraba aterrorizada, algunos lloraban y otros rezaban. Nunca olvidaré esos minutos, en los que miraba por la ventanilla, sólo veía campo y me preguntaba dónde bajaríamos", confesó el viajero.
"No sé cómo el Gobierno le permite a la empresa Andes jugar con la vida de los pasajeros. Lo primero que hicieron desde la aerolíneas es colgar el teléfono cuando nuestros familiares llamaban angustiados para pedir información", concluyó el tucumano, uno de los 78 pasajeros que volaban ayer con destino a Tucumán, Salta y Jujuy y acabaron en Brasil. LA GACETA ©
"Lo que no podemos entender es cómo terminamos es Brasil. Además, la pista de la localidad de Ponta Porá es demasiado corta. Se trata de una estación aérea pequeña, sobre la que estuvimos sobrevolando durante varios minutos hasta que descendimos. Incluso, los primeros intentos de aterrizaje fallaron", prosiguió el pasajero, quien se desempeña como instrumentor quirúrgico en el Hospital de Niños.
"Cuando descendimos, nos estaban esperando con ambulancias, bomberos y equipos de emergencia. Según la tripulación, se había roto el sistema de navegación", relató Rico.
"Desde que nos dieron aviso de la emergencia hasta que logramos aterrizar estuvimos aproximadamente una hora en el aire. La gente se encontraba aterrorizada, algunos lloraban y otros rezaban. Nunca olvidaré esos minutos, en los que miraba por la ventanilla, sólo veía campo y me preguntaba dónde bajaríamos", confesó el viajero.
"No sé cómo el Gobierno le permite a la empresa Andes jugar con la vida de los pasajeros. Lo primero que hicieron desde la aerolíneas es colgar el teléfono cuando nuestros familiares llamaban angustiados para pedir información", concluyó el tucumano, uno de los 78 pasajeros que volaban ayer con destino a Tucumán, Salta y Jujuy y acabaron en Brasil. LA GACETA ©
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