PUERTO MADRYN.- Kilómetro a kilómetro, las dificultades son mayores. Y así como el sábado los problemas comenzaron con la tierra en suspensión, ayer las dunas resultaron un duro escollo, sobre todo para los menos experimentados. Finalmente, el español Carlos Sainz, asestó un doble golpe: ganó el especial entre Santa Rosa y Puerto Madryn y pasó al frente de la clasificación general en la división autos del Dakar 2009.
A bordo de un Volkswagen Touareg gasolero, Sainz justificó su rótulo de candidato a la victoria final al concretar una etapa sin errores. Aún más, debido a los parciales de ayer, la competencia ganó en emotividad, ya que tres de los principales favoritos se ubicaron en los principales puestos de la general.
Sainz obtuvo un tiempo de 1h 56’14” y dejó a 1’14” al francés Stéphane Peterhansel (Mitsubishi) y a 1’56” al sudafricano Giniel de Villiers (Volkswagen).
De esta forma, Sainz se elevó a lo más alto de las posiciones generales: lidera con un tiempo de 4h 34’46”, seguido por De Villiers, a 2’19”; Peterhansel, a 3’51”; y el qatarí Nasser Al Attiyah (BMW), líder el sábado, que ahora se ubica a 4’15” del español.
El mendocino Orlando Terranova (BMW) repitió la buena actuación del sábado y terminó octavo la segunda etapa, a 6’20” de Sainz. Ocupa la misma posición en la general. Los otros argentinos en carrera están retrasados: Gabriel Pozzo (Mitsubishi Montero) figura 60º, a 3h 15’45” del líder; mientras que Jorge Murano (Toyota) aparece 115º.
Sainz combinó ayer la velocidad con la sabiduría. Los tramos rápidos no lo hicieron perder la concentración, y mantuvo el ritmo y la orientación. Así logró desbancar de la punta a Al Attiyah, que ayer cometió un error de navegación por lo que debió dar media vuelta para recuperar un punto de paso obligatorio. En esa circunstancia, el qatarí se encontró detrás de Sainz, y desde allí estuvo condenado a lidiar con la polvareda que levantaba el VW del español. Por esa razón, Al Attiyah optó por evitar los ataques potencialmente peligrosos para llegar a la meta lo más entero posible.
Desde atrás, el inquietante Peterhansel, que había partido sexto, no dudó en desafiar el polvo y las dunas y se dejó ver muy competitivo. (DPA-DyN-Especial)









