Desde hace 33 años, Luis Reyes es el único bibliotecario de la escuela para ciegos y disminuidos visuales Luis Braille. Pronto a jubilarse, sigue renegando por la falta de material bibliográfico actualizado en escritura de puntos. “Es difícil conseguir libros para nuestros niños, ni en Braille ni en tinta. Son caros y el gobierno no dona material como lo hace con otras escuelas para videntes. El ciego no tiene espacio en los planes oficiales de lectura”, reconoce con tristeza.
La escuela Luis Braille cuenta con 10 máquinas que donó el Rotary Club. Con una impresora Braille se traducen todos los textos escolares y los cuentos infantiles que los chicos utilizan todos los días. También se traducen libros de poesías y otros artículos de actualidad. “En cuanto a donaciones se logró muy poco; yo conseguí que la Universidad Nacional de Tucumán nos regale algunos libros, pero en tinta, aclara.
“Por suerte nos llegan por correo varias publicaciones en Braille, como la revista para niños ‘Martín Pescador’, que es uruguaya. Para adultos, recibimos ‘Correo del Sur’, que contiene temas generales, y ‘Nosotras’, dedicada especialmente para la mujer ciega Esta revista viene de Buenos Aires y trae diversos artículos de la vida femenina, como tejido, cocina, belleza, sexualidad, pareja y crianza de los hijos. También nos traen, de edición uruguaya, ‘Entre todos’, con artículos de actualidad y recetas de cocina. Todos estos temas sirven para complementar la enseñanza, sobre todo en los talleres, como el de cocina, que se dicta por la tarde”, señala Reyes, que además es no vidente de nacimiento.
En su tiempo libre, Reyes enseña en forma voluntaria a los padres y a todo aquel que quiera aprender el sistema Braille. “Lo hago en el tiempo que me sobra porque es muy importante que las madres aprendan para poder enseñarles a sus hijos”, reconoce.
Cuenta cuentos
“Ahora los chicos prefieren que les cuente un cuento antes que ponerse a leerlo. Me dicen: ‘dígame de qué se trata, así no ando cargando el libro’”, dice el bibliotecario, a menudo convertido en “Cuenta cuentos”. De todos modos, como su misión es fomentar la lectura, lee cada publicación que llega a la escuela y después recorre las aulas tratando de despertar el interés de los chicos.









