03 Enero 2009 Seguir en 
"El ?paco? es tan adictivo que los chicos no pueden parar de consumirlo. Cuando ya no les queda nada para canjear por droga, no les importa robarle a su propia familia o al vecino", explica Luisa, cuyo hijo de 17 años es adicto. Las madres de la Costanera denunciaron que los "transas", como llaman a los vendedores de droga, obligan a los consumidores a hacer cualquier cosa para poder conseguir la droga. De los 3.000 adolescentes que viven en la Costanera, en ambas márgenes del río Salí, el 80% consume "paco". "A mí me sacaron lo poco que tenía. Hice 1.000 denuncias en la Policía, pero jamás me dieron importancia", se quejó María, otra de las madres que luchan contra los traficantes.









