Los mochileros guitarrean hasta que sale el sol

Los turistas, que no se cansan de exteriorizar su fascinación por el paisaje, plantaron sus carpas en el camping, donde hay asados y música.

ARMANDO CAMPAMENTO. Para los jóvenes que suben al Norte, la vida en carpa es un modo de sociabilizar. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
ARMANDO CAMPAMENTO. Para los jóvenes que suben al Norte, la vida en carpa es un modo de sociabilizar. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
02 Enero 2009

CONCEPCION.- Joaquín Bilbao dejó la mochila en el suelo. Lentamente se enderezó y se desperezó. Miró a su alrededor y le dijo a Agustín Acosta, su compañero de viaje: "nos quedemos acá; está bueno ¡Mirá esos cerros!". Mientras hablaba, de fondo se mezclaban el ritmo de un rock que sonaba en una radio y el rasguido de zamba de una guitarra. Los dos jóvenes de 21 años viajaron desde Buenos Aires para conocer el NOA durante el verano. Tafí del Valle fue su primera parada y eligieron pasar las noches en el camping municipal, que poco a poco se va poblando de turistas.
Las carpas comenzaron a aparecer de a poco. Y cada vez son más. En el predio no hay sólo jóvenes, sino también familias enteras. Es una de las mejores opciones para quienes realizan turismo "gasolero" o para aquellos que llegan al lugar únicamente para pasar un día o a lo sumo dos y seguir viaje.
A pesar de que la mayor parte de los visitantes utiliza carpas, aquellos que deseen descansar con mayor comodidad tienen otras opciones. El camping dispone de cabañas y bungalows con capacidad para cuatro y dos personas, respectivamente. Los precios de estos albergues rondan entre los $40 y los $80. Para instalar una carpa hay que abonar $ 10. El predio dispone de todos los servicios esenciales: agua caliente, sanitarios, una veintena de merenderos, un quincho comedor enorme con asador, mesas y sillas. El intendente, Carlos Rodríguez, anunció que este año se habilitará allí un local de comidas rápidas. Además se ofrecerán desayunos y meriendas.

Hasta el amanecer
Desde hace varios días, cuando los jóvenes comenzaron a levantar sus carpas en el camping, el quincho comedor se transformó en uno de los lugares más concurridos. Allí, todas las noches se organizan guitarreadas que duran hasta el amanecer.
"Viajar con la mochila es buenísimo, porque uno conoce mucha gente. Te relacionás con los chicos que están en la carpa de al lado y entre todos nos ayudamos. A veces los demás necesitan algo que vos tenés y otras veces es al revés. Además, vivir en un camping te da la posibilidad de conocer realmente un lugar, porque caminás mucho y conocés a los lugareños cada vez que vas a hacer las compras, por ejemplo", explicó Joaquín mientras armaba la carpa con la ayuda de Agustín. (C)

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