Se mudó a un barrio privado por un robo, pero no le sirvió

En enero del año pasado habían desvalijado su casa, y el lunes lo atacaron de nuevo. Los ladrones rompieron la cerca perimetral y se apoderaron de dos bicicletas valuadas en $6.000. Precauciones.

ALARMADO. José Campero creyó que ya no debería lidiar con delincuentes. “Me equivoqué de nuevo”, dijo. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
ALARMADO. José Campero creyó que ya no debería lidiar con delincuentes. “Me equivoqué de nuevo”, dijo. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
02 Enero 2009

José Campero tuvo que cambiar dos veces de lugar de residencia en menos de un año. Las secuelas del violento robo que sufrió a comienzos del año pasado lo obligaron a armar las valijas y a buscar un terreno en otro sector de Yerba Buena. Eligió un barrio privado para pasar sus días lejos de los delincuentes, pero otra vez la inseguridad volvió a golpearlo.
El lunes, Campero recibió un llamado telefónico de su empleada doméstica que lo alertaba sobre lo que había sucedido. Otra vez ladrones habían ingresado en su hogar y se habían apoderado de algunas pertenencias. Los delincuentes rompieron la tela de alambre que bordea el barrio, ubicado en pasaje Bascary al 800, ingresaron al garaje y sacaron dos bicicletas valuadas en $ 3.000 cada una. “Lo peor de todo esto es que mis hijos ya ni al colegio se animan a ir solos; están muy temerosos por todo lo que están pasando“, sostiene Campero.
El 16 de enero de 2008, campero regresó de vacaciones y advirtió que su domicilio había sido desvalijado. En esa oportunidad los ladrones forzaron una de las puertas del domicilio, ubicado en pasaje Antártida al 400 y robaron todos los objetos que encontraron. Campero decidió marcharse del barrio porque era un lugar -precisó-, demasiado inseguro y continuamente atacado por delincuentes. “Ahora me pasó lo mismo. Yo pensé que, por vivir en un barrio privado, iba a estar mas seguro. Me equivoqué de nuevo”, sentenció.
El responsable del vecindario privado, que solicitó reserva de identidad, comentó que ningún barrio de Yerba Buena, por más seguridad disponga, está exento del oportunismo de los delincuentes. Además, recalcó que se les aconseja a los propietarios, y en mayor medida, a los que tienen las casas perimetrales del predio, contratar un seguro de hogar para cubrirse ante posibles robos o asaltos.
“A mi casa entraron rompiendo el alambrado que bordea el barrio, y en la esquina hay una garita con un policía que tendría que estar las 24 horas, pero justo en ese momento no estaba”, se quejó Campero .
El hombre tiene tres niños de cuatro, seis y diez años. y en todo momento resaltó su interés por aportar, desde su lamentable experiencia, consejos a los residentes que tienen pensado dejar deshabitadas sus casas cuando salgan de vacaciones.
“No quiero que nadie pase por lo que yo ya pasé dos veces. La gente que abandone sus casas este verano tiene que tomar las precauciones correspondientes, porque cuando menos se lo espera, es víctima de un asalto, volviendo de vacaciones al infierno. Yo decido tomar recaudos que son lamentables pero espero que sean efectivos”, concluyó preocupado.

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