La pelea contra el poder

La dilatada confrontación por el acceso a los juzgados revela la interferencia de intereses políticos. Juri acusó a Alperovich de haber desatado una persecución contra sus seguidores. Cobos con Cano. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.

28 Diciembre 2008

El año hábil cierra como empezó. La institucionalidad es centro de debate, porque  la  Justicia está sometida a la acción de poderosos intereses políticos.
El punto de origen del berenjenal en el que se entrampó el Gobierno no es otro que el fallo de los jueces de la sala II de la Cámara en Contencioso Administrativo, que el 5 de febrero habían declarado nulos e inconstitucionales la atribución dada al Poder Ejecutivo para organizar un Consejo de la Magistratura por decreto, la institución de un sistema de enjuiciamiento de jueces y el mecanismo de reforma de la Carta Magna por enmiendas legislativas. El Colegio de Abogados detonó la bomba en Tribunales.
La Corte Suprema de Justicia, por mayoría, admitió lo sustancial del fallo de Rodolfo Novillo y Carlos Giovaniello, pero dejó en pie el Jurado de Enjuiciamiento. Ese fallo marcó del 8 de setiembre marcó otro hito en el retroceso político de José Alperovich, pero el voto minoritario de Alberto Brito le abrió una puerta al sugerir -por la vía de la hipótesis- que el Gobierno designe los jueces con acuerdo legislativo, sin ningún aconsejamiento. Este mecanismo rigió hasta la puesta en vigencia del Consejo Asesor de la Magistratura, por el gobierno de Ramón Bautista Ortega. A esta experiencia, que despolitizaba el sistema, la enterró Alperovich en diciembre de 2003.
 La sucesión de leyes destinada a promover la designación de jueces interinos  repone en la memoria colectiva el recuerdo del Poder Judicial politizado, que existió entre 1984 y la intervención federal de 1991.
Y cuando en los pasillos áulicos se habla de la probable injerencia de intereses políticos en el diseño de la figura de los jueces interinos, se citan dichos de un camarista federal emparentado conyugalmente con una jueza que adquirió relevancia en los últimos días. "Hay que acercarse a Alperovich", habría manifestado el hombre en una rueda íntima, auscultando el signo de los tiempos. El devenir de los hechos identificará al nostálgico de la puja por los espacios institucionales.
La política siempre tienta a los magistrados que no desdeñan adquirir protagonismo en las bancas, situación que también se dio en otras épocas de la historia institucional de la provincia. Está abierto el  final del capítulo de los jueces interinos porque el cepo puesto por Novillo a la ley que habilita sus designaciones puede desplomarse.

Reparto de culpas
En la Legislatura se escuchan voces que discrepan en sordina con la estrategia bélica del Ejecutivo. Hombres de acreditada práctica política se quejan de que no se haya introducido un órgano de asesoramiento en la ley objetada, lo que hubiera permitido zafar del brete. No se los escuchó, sin embargo. "La culpa es del Ministerio de Gobierno", dicen.
No concuerda con ese diagnóstico el presidente subrogante de la Legislatura, Sergio Mansilla, que acusó al camarista Novillo y al Colegio de Abogados de frenar las soluciones. El opositor Ariel García le replicó que "debía estar agradecido al fuero penal, porque los tucumanos no podemos conocer el destino de $164 millones". La imputación alude a una causa abierta con motivo de la función cumplida por Mansilla durante el primer gobierno de Alperovich, que no registra avances.
Pero Eudoro Araóz, nuevo presidente del Colegio de Abogados, no reniega del diálogo con la Casa de Gobierno. En más de una ocasión ha referido que Alperovich "está mal asesorado" por quienes quieren sentar sus  amigos en los juzgados. La amenaza de la intervención federal a la Justicia espesó el clima. Alfredo Dato y Gerónimo Vargas Aignasse hablaron de este curso de acción, en medio del cruce de cargos. Vargas Aignasse se desdijo de una desmentida suya a la especie que lo había mencionado como promotor de la idea. En rigor, Cristina Kirchner, durante el receso  del Congreso, podría decretar la intervención federal a la Justicia tucumana, sin perjuicio de su posterior ratificación por diputados y senadores. De ese modo, se podría eliminar de  a los jueces independientes de sus puestos.
El concepto que explica todos estos movimientos ensayados por Alperovich es de la democracia delegativa, que acuñó el politólogo Guillermo O´Donnell. "Quien gana la elección tiene derecho a gobernar como le parece, con organismos y sistemas de controles débiles", explicó. "La democracia delegativa es profundamente antirrepresentativa y antiinstitucional", remarcó el experto.

El desafío de los otros
Fernando Juri perfiló un discurso de duro contenido antialperovichista en el primer acto que no fue organizado por instituciones sociales o profesionales. En la sede del club Banco Provincia, el ex vicegobernador acusó a la Casa de Gobierno de haber desatado "una de las peores persecuciones" en contra de sus seguidores. Enrolado con Eduardo Duhalde, no tiene retorno su enfrentamiento con el kirchnerismo ni con Alperovich. Afirman que dirigentes distanciados del aparato estatal escogieron la vía de la confrontación, pese a los riesgos que entrañan las fricciones con los alperovichistas en las distintas zonas de influencia. Otras fracciones del peronismo que no comulgan con Juri exploran el territorio para plantar bandera
Las querellas internas en el radicalismo están lejos de apaciguarse. El legislador José Manuel Cano acercó posiciones con el vicepresidente de la Nación, Julio César Cleto Cobos, ante la inminencia de los comicios legislativos nacionales de octubre de 2009. Tras esta conversación, quedó claro que no puede estar con Alperovich y con Cobos, al mismo tiempo. Aquél es sinónimo de Kirchner y de Cristina, por lo que no se puede navegar en dos aguas. Cano entiende que la alianza propugnada por Gerardo Morales (UCR), Coalición Cívica y el socialismo se plasmará en Tucumán, pero que Elisa Carrió no puede imponer candidato a senador, Sin nombrarlo, mentó a José Ricardo Falú. Los expulsados del partido radical quieren ser reincorporados para competir con Cano (quiere ir al Senado) y sus socios. La sociedad pluripartidaria que anima la UCR ha capturado la adhesión de importantes jefes del movimiento de autoconvocados del campo, algunos de los cuales se desencantaron del Movimiento Productivo Argentino (MPA), de filiación duhaldista. El camino a las urnas está lleno de piedras.

 

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