En Buenos Aires hay un manual de seguridad para patios de juegos

Tras la muerte de una niña, en Pilar, se reemplazaron los entretenimientos de las plazas. Están adecuados a las normas IRAM.

09 Diciembre 2008

Ya no hay toboganes empinados con chicos al borde de un precipicio de cinco metros. En su lugar, se ven tubos plásticos en los que los niños bajan sentados y aterrizan en un colchón de arena, con unos 30 centímetros de espesor. Tampoco se ven peligrosas hileras de hamacas de hierro; los asientos de los nuevos columpios son de goma y no hay más de dos hamacas por juego.
Algunas de las plazas de Buenos Aires fueron cambiando sus entretenimientos para adecuarse a las normas de seguridad, que se sancionaron en esa ciudad luego de la muerte de una niña de siete años. Florencia Magalí Meza perdió la vida aplastada por una estructura de hierro que sostenía la hamaca en la plaza donde jugaba, en Pilar. Ocurrió el 30 de enero de 2007. Poco después se supo que esa estructura, desgastada por 20 años de uso y sin mantenimiento, estaba sostenida con cal en lugar de cemento.
En 2001 ya se había creado el Manual de Seguridad en Patios de Juego de la Ciudad de Buenos Aires, que cuenta con las normas de seguridad IRAM. Estas tienen pautas elementales como, por ejemplo: los toboganes tienen que disminuir la pendiente hacia el final, el plano inclinado debe tener una superficie pareja y sin grietas, ningún juego puede tener más de dos metros y medio de altura y el mecanismo de suspensión que permite el funcionamiento de los sube y baja tiene que estar oculto para que los chicos no puedan lastimarse los dedos. Además los clavos utilizados deben ser de cabeza redondeada, las hamacas necesitan de espacios libres y debajo, una superficie blanda.