Reivindicación de la palabra, en tiempos en que el sexo entra por los ojos

Por Soledad Nucci - Redacción LA GACETA.

05 Diciembre 2008
Con la yema de mi índice tocaré tu frente. Bajaré hasta la boca y presionaré suavemente sobre tus labios para que los abras, un poco apenas. Mojaré mi dedo en tu saliva y descenderé hasta el cuello; lo acariciaré hasta embriagarme de piel. Para entonces, mi mano estará ardiente y ganará tus hombros y tus pechos. Luego iré hacia el vientre. ¿Dejarás que continúe?

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