Con el objeto de que la comunidad tome conciencia de la necesidad de no derrochar el agua, la SAT efectuó una serie de recomendaciones. Muchas de estas se encuentran en el sitio web de la empresa. Otras fueron dichas a LA GACETA.
Una rutina diaria debería ser controlar que todas las canillas de la casa estén cerradas. Es frecuente que se produzcan pérdidas por grifos mal cerrados o por válvulas (el popular cuerito) defectuosas. Los depósitos de los sanitarios pueden tener un ingreso continuo de agua por defectos de las válvulas. Conviene reparar estos problemas para evitar las pérdidas.

Lavar los pisos de la casa o la vereda con baldes permite regular el uso de agua, al contrario de la manguera. Cuando se emplea esta, la persona que está limpiando no puede darse cuenta de la gran cantidad de líquido que corre. Lo mismo ocurre a la hora de regar las plantas.
El agua de las piletas puede conservarse, incluso cuando se trata de las de lona. Hay empresas que se ocupan de la limpieza de estas sin necesidad de desagotarlas.

Cada ciclo del lavarropas consume 100 litros de agua. Debido a eso, es aconsejable juntar una buena cantidad de ropa y no hacer lavados aislados. Asimismo, se recomienda emplear la alternativa de la media carga que ofrecen muchos lavarropas.
Entre una ducha y un baño de inmersión -salvo que sea por razones de salud- opte por la primera, que insume sólo 80 litros de agua contra los 150 litros que demanda el segundo.
Para lavar el auto, tarea que puede demandar unos 500 litros de agua si se trata de un vehículo mediano, también conviene hacerlo con baldes y no con la manguera.
El sistema de cloacas también requiere cuidados de todos los usuarios para que funcione de manera eficiente, advierte la SAT. La empresa recordó que el sistema sólo admite líquidos provenientes de artefactos sanitarios, del lavado de ropa, de la limpieza y el agua derivada por vaciamiento de piletas de natación.
No deben arrojarse a los conductos cloacales trapos, pañales, algodones, vasos o cualquier envase plástico o de cartón, materiales granulados (arena o piedra), productos como grasas y aceites (comestibles o lubricantes, ni materiales no degradables como maderas y cartones.









