El obsesivo sufre cuando ve desorden

Jack NICHOLSON en EL FILM “MEJOR IMPOSIBLE” . LA GACETA
Jack NICHOLSON en EL FILM “MEJOR IMPOSIBLE” . LA GACETA
27 Noviembre 2008

Se levantan de noche a comprobar que la llave del gas, las puertas o los grifos estén bien cerrados. Se lavan las manos repetidamente. No toleran el mínimo desorden, y cuando un objeto de la casa ha sido cambiado de lugar pueden sufrir un ataque de angustia. Menos todavía son capaces de soportar un cambio de planes. Los cambios los aterran. Buscan desesperadamente mantener todo bajo control para sentirse seguros. Son personas que han desarrollado conductas compulsivas. Pero la psicóloga Sofía Ferrari aclaró que no hay un significado particular para cada una de estas acciones, sino que la misma conducta puede ser reflejo o síntoma de diferentes conflictos.
La compulsión es una idea obsesiva que se convierte en acción. Por ejemplo, cuando está en la cama, por la noche, uno puede pensar permanentemente que ha quedado algo fuera de lugar en la casa. El obsesivo sólo lo piensa, mientras que el compulsivo se levanta a verificarlo. “Esta conducta entra dentro de lo que denominamos neurosis. Entre las acciones más comunes se destacan lavarse las manos o cerrar con llave todas las puertas y controlarlas a cada rato, así como mantener una limpieza y un orden extremo”, mencionó Ferrari. Como ejemplo citó al personaje de Jack Nicholson en la película “Mejor imposible”, que sufre una crisis cada vez que algo de su rutina diaria se ve alterado.
“El obsesivo compulsivo es una persona que está acostumbrada a vivir con todo planificado y ordenado. Cuando esa estructura tiene algún desfasaje la persona deja de sentirse segura y tranquila -afirmó la psicóloga-. La estructura psíquica del sujeto también se altera”.
Aunque parezca más común en los adultos mayores, la falta de tolerancia a los cambios se manifiesta también en jóvenes y adolescentes. “Por ejemplo, aquellas chicas que tenían un plan para salir con los amigos y estos cambian lo que estaba programado a último momento -indicó Ferrari-. La chica se enoja mucho. Por lo general, uno perdona más estas conductas en los jóvenes, pero a los viejos los critica”.

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