"El ?Malevo? no amenazaba; si decía algo, lo cumplía"

Una vecina de Mario Oscar Ferreyra contó que el jueves, él le había dicho que no iba a permitir que lo detuvieran y que pensaba suicidarse.

DESDE ARRIBA. La torre que durante horas sirvió de refugio al “Malevo”.  LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
DESDE ARRIBA. La torre que durante horas sirvió de refugio al “Malevo”. LA GACETA / ENRIQUE GALINDEZ
22 Noviembre 2008

"No voy a dejar que me detengan. Antes me pego un tiro", le había dicho el jueves Mario Oscar Ferreyra a su vecina, Juana Cejas. "No era una amenaza. Cuando él decía algo, lo cumplía", afirmó Cejas a LA GACETA. Ella fue una de las últimas personas que vio al "Malevo" Ferreyra con vida, cuando estaba subido arriba del tanque en el que suicidó.
La mujer y su esposo, Antonio Acosta, viven a menos de una cuadra de la familia Ferreyra. Escucharon el disparo y lo primero que pensaron fue que personal de Gendarmería le había disparado a su vecino. Sin embargo, cuando escucharon que uno de los hijos de Ferreyra gritaba: "papá, no te mueras", se dieron cuenta de que se habían equivocado. "No sé por qué un padre que quiere tanto a sus hijos pudo hacer eso", lamentó Cejas con lágrimas en los ojos. Según dijo, Ferreyra, su esposa, María de los Angeles Núñez, y sus hijos, Dendo Branco y Mario Oscar, eran muy buenos vecinos. "Compartimos fiestas y reuniones familiares. Tenía una presencia imponente, pero era una muy buena persona y un excelente amigo", afirmó Acosta.
Elvira de Mora tiene 65 años y desde hace 10 es vecina de los Ferreyra. Escuchó el disparo desde su casa, que está a más de 200 metros del tanque, y cuando se enteró de que el "Malevo" se había suicidado, se sorprendió. "Ese hombre nunca hizo nada malo ni molestó a nadie. No entendemos por qué los policías llegaron así. Este operativo es algo que no se había visto nunca aquí", contó señalando los policías que custodiaban la calle Lola Mora, en San Andrés.
Una vecina que pidió que su nombre fuera mantenido en reserva contó que el momento en que se escuchó el disparo fue escalofriante porque el vecindario siempre fue muy tranquilo; nunca ocurrieron episodios como los del jueves y de ayer. "Los Ferreyra tenían un almacén, que cerró hace dos años. Todos los que vivimos en la zona comprábamos ahí y por eso siempre tuvieron una buena relación con los vecinos", comentó.
El único problema que los vecinos recuerdan que hubo con la familia del "Malevo" ocurrió hace casi dos años. Contaron que los Ferreyra crían animales de granja y que andan sueltos por el terreno. "Hace unos años, esos animales empezaron a pasarse al terreno de al lado y arruinaron el alambrado y las plantas", detallaron. Cuando los vecinos colocaron una puerta para separar los terrenos, empezaron los problemas entre las familias vecinas. "La mujer del ?Malevo? reaccionó mal, empezó a gritar. Por orden de la Justicia los policías les prohibieron a las familias que utilizaran la cancha de fútbol que está entre los dos terrenos, para evitar más enfrentamientos", relataron los vecinos.

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