La marginalidad y la pobreza las acosan

10 Noviembre 2008

En el Observatorio de la Mujer fueron atendidas este año 218 adolescentes embarazadas, de entre 13 y 17 años.
“Las chicas son derivadas por la Maternidad o por la escuela a la que asisten. Las maestras realizan un acompañamiento importante en este tipo de casos”, señala su directora, Susana Noé de Teitelbaum. En el servicio, que funciona en el Centro de Salud, las adolescentes reciben apoyo integral, que está a cargo de un equipo de psicólogas.
“Nuestro objetivo es que la maternidad no signifique para estas niñas una ruptura de su proyecto de vida. Por medio de una red coordinamos acciones con otros programas para resolver distintos problemas que las aquejan, como la violencia doméstica y la falta de recursos. Trabajamos para lograr que puedan terminar la escuela y que se capaciten. Muchas de ellas están dentro de los programas de Fortalecimiento Familiar ”, explica la directora.
Se dictaron charlas sobre salud reproductiva, cáncer de mama y adolescencia. Los viernes se reúnen en talleres para incentivar sus habilidades y su autoestima.
“Las madres provienen de zonas críticas de pobreza. Viven en condiciones de hacinamiento con su familia y sus hijos”, añadió. Noé de Teitelbaum señaló que si bien las adolescentes están contempladas dentro de las políticas sociales, hay dos problemas que quedan por resolver: la falta de vivienda y de guarderías gratuitas para dejar a sus hijos mientras ellas estudian o se capacitan.

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