¿Leíste?, secuestraron a un niño en un súper, lo raparon y lo cambiaron en el baño

Por Federico Türpe, Redacción LA GACETA.

Federico Türpe
Por Federico Türpe 30 Octubre 2008

La única información seria y confiable que tenemos hasta el momento es que el 99 % de las cadenas de mailes son falsas.
No todas tienen orígenes similares ni persiguen los mismos objetivos y a ello se debe que sea tan amplia la variedad de contenidos, formatos y recursos que utilizan.

Existen cadenas del tipo lacrimógenas, cuyos protagonistas generalmente son niños con enfermedades incurables o rarísimas, y después de contar historias desgarradoras te hacen sentir la peor lacra de la humanidad si sólo pensás en borrar ese mail y no lo reenviás a la mayor cantidad de contactos posibles.

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También están los correos místicos, de autoayuda, sensibleros o de reflexiones baratas, en general elaborados en Power Points tan kitsch como cursis, con imágenes digitales de amaneceres o atardeceres con playas, montañas, cascadas y música de fondo para el llanto (duele escucharlas).

Estos mensajes suelen terminar diciendo, después de habernos enseñado "las claves" de la vida, que si cumplimos con reenviarlos a cierta cantidad de gente, algo increíblemente bueno nos sucederá a determinada hora, y que si no lo hacemos una desgracia caerá sobre nosotros.

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Hay miles de modelos de cadenas y sería imposible citarlas aquí a todas: hay pornográficas; hay sobre los grandes secretos de las multinacionales o los gobiernos; sobre cómo ganar dinero fácil; acerca de gente secuestrada; de virus y más virus superpoderosos; sobre las mentiras de Microsoft, Google o Coca Cola; y además hay una tracalada sobre teorías conspirativas, cuyas víctimas generalmente son presidentes, deportistas y famosos en general.

La respuesta a toda esta porquería que circula por internet es tan simple que nos cuesta creer, más después de haber visto y leído historias tan fantásticas.
Cada vez que reenvíamos correos basura pasamos a engrosar listas de mailings y bancos de datos, casi siempre de empresas de publicidad, marketing o de tecnología, que luego reutilizan con distintos fines (no conspirativos, por Dios) entre los cuales el más importante es el de la llamada publicidad viral (tema para otra capítulo). En síntesis, o te pasan virus o te venden algo, pero jamás te cuentan un secreto en cadena.

Para terminar, recuerdo una de las cadenas más ingeniosas: habla de una madre a la que se le perdió un niño en un supermercado y que tras alertar el hecho, el súper cerró todas las puertas e inició una búsqueda frenética. Tan rápido actuaron todos, que alcanzaron a encontrar al niño, ya con el cabello cortado y con otra ropa, en el baño del súper, a punto de ser secuestrado.

La historia es impactante -sobre todo para quienes tienen hijos que se pierden en el súper- y la última que leí ocurrió en un Carrefour de Mar del Plata.
Entre las muchas cadenas asombrosas que atesoro en mi correo, tengo exactamente la misma historia, escrita hasta con idénticas comas mal ubicadas e iguales errores ortográficos, sobre este niño rapado y cambiado en el baño de: un Disco de Belgrano (2001), un Jumbo de Palermo (2003), un Hiper-Libertad de Córdoba (2006) y un súper Vea sin especificar (2007).

Siempre los atrapan pelados y cambiados en el baño del súper, pero por las dudas lo reenvío, no vaya a ser cierto. No se puede ser tan mal pensado?

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