16 Octubre 2008 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Es imposible determinar cual será el desenlace del efecto jazz, como llamó la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, a la crisis financiera internacional: los mercados se desploman durante una semana entera, luego experimentan una recuperación vertiginosa, y después vuelven a caer.
Ya se sabe, sin embargo, que el impacto sobre la economía real será profundo: las industrias argentinas temen un aluvión de importaciones y caída en las ventas, por lo que comenzaron a producir menos y peligra la situación de 80.000 trabajadores, según informó el diario "El Cronista Comercial".
La crisis afectará a los sectores de la industria automotriz, textil, alimenticia, frigorífica y del calzado. El mayor parate será para la construcción, sector que aglutina a 60.000 obreros suspendidos, ya que el Gobierno nacional puso un freno a la obra pública mientras evalúa el impacto de la debacle y la situación de sus cuentas.
"La obra pública recién recuperará impulso el año que viene", dijo Gerardo Martínez, secretario general de la Unión de Obreros de la Construcción de la República Argentina (Uocra). El sindicalista destacó, sin embargo, que el sector privado hasta ahora no se vio afectado por la crisis.
Otra industria afectada es la automotriz, un sector muy vulnerable frente a la crisis global, ya que se teme que los países productores aumenten sus exportaciones para impulsar sus economías. La primera ronda de suspensiones ocurrió la semana pasada, cuando Iveco, del Grupo Fiat, dio licencia de un día y medio a 900 operarios de su planta cordobesa. Asimismo, está anunciado para fines de este mes un paro de producción de General Motors que afectará a 2.500 trabajadores de su fábrica de General Alvear, en Rosario. Además de las suspensiones temporales, varias empresas toman también medidas que apuntan a la baja de producción, como adelantar vacaciones, cerrar turnos de trabajo, y diferir jonadas laborales. (Especial)
Ya se sabe, sin embargo, que el impacto sobre la economía real será profundo: las industrias argentinas temen un aluvión de importaciones y caída en las ventas, por lo que comenzaron a producir menos y peligra la situación de 80.000 trabajadores, según informó el diario "El Cronista Comercial".
La crisis afectará a los sectores de la industria automotriz, textil, alimenticia, frigorífica y del calzado. El mayor parate será para la construcción, sector que aglutina a 60.000 obreros suspendidos, ya que el Gobierno nacional puso un freno a la obra pública mientras evalúa el impacto de la debacle y la situación de sus cuentas.
"La obra pública recién recuperará impulso el año que viene", dijo Gerardo Martínez, secretario general de la Unión de Obreros de la Construcción de la República Argentina (Uocra). El sindicalista destacó, sin embargo, que el sector privado hasta ahora no se vio afectado por la crisis.
Otra industria afectada es la automotriz, un sector muy vulnerable frente a la crisis global, ya que se teme que los países productores aumenten sus exportaciones para impulsar sus economías. La primera ronda de suspensiones ocurrió la semana pasada, cuando Iveco, del Grupo Fiat, dio licencia de un día y medio a 900 operarios de su planta cordobesa. Asimismo, está anunciado para fines de este mes un paro de producción de General Motors que afectará a 2.500 trabajadores de su fábrica de General Alvear, en Rosario. Además de las suspensiones temporales, varias empresas toman también medidas que apuntan a la baja de producción, como adelantar vacaciones, cerrar turnos de trabajo, y diferir jonadas laborales. (Especial)
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