BUENOS AIRES.- Arrancó como para pasar por encima de su rival, pero el muy buen despliegue del principio se fue disipando y Argentina solo sacó un gol de diferencia (2-1) sobre Uruguay. El seleccionado albiceleste terminó con una racha adversa de cinco partidos sin triunfos en estas Eliminatorias. No obstante, hubo silbidos dolientes cuando ya la ilusión de una goleada había sido enterrada.
En el comienzo, Argentina mostró la disposición de ir al frente y de tocar la pelota, a partir de los cuatro hombres de arriba (Riquelme, Tevez, Messi y Agüero). Lo negativo es que la defensa mostró otra vez flaquezas. El partido tuvo sabor a clásico rioplatense, como en los 60 y 70, y predominó la fricción en el juego, al punto que terminó con cinco amonestados por bando.
Tempranamente
Argentina jugó de mayor a menor. Los jugadores exhibieron la actitud que se habían juramentado durante la semana. Presionaron, forzaron al error visitante y el gol que consiguió tempranamente Messi parecía que dejaba todo servido para la gran producción. El local puso cuatro defensores, con Mascherano y Cambiasso en la contención del medio, Riquelme de generador de juego, Messi por derecha y Tevez por izquierda y con Agüero como único punta.
En el primer gol, Tevez, que le ganó siempre a Fucile mientras estuvo en cancha, buscó el espacio por izquierda, le bloquearon el tiro, pegó en el árbitro y la pelota le quedó a Riquelme, que cruzó un centro-pase-gol para Messi, que cabeceó a la red. El entusiasmo local creció cuando un centro de Tevez fue conectado por Cambiasso, el remate dio en el palo y el rebote lo aprovechó Agüero, de primera, marcando el segundo tanto. Cuando Cavani tomó el lugar en el medio por Pereyra y este fue a ocupar el lateral derecho por Fucile, Uruguay encontró solidez de atrás hacia el medio. A los 39?, Suárez en vez de esperar que la pelota se fuera al córner la corrió y lanzó un centro rasante que Lugano empujó al gol. En el segundo tiempo, el fútbol perdió nivel, a medida que se sucedía la pierna fuerte, que los jugadores completaron con acciones infantiles. Lo más claro fue una buena jugada de Riquelme con Messi, que quedó para el "Kun", que remató afuera con Castillo vencido. (DyN)
Análisis
Los forcejeos le ganaron al fútbol
Por Luis Mario Sueldo - Redacción de LA GACETA.
Los uruguayos dicen que no le temen ni a Dios ni al diablo. Menos aún, a los árbitros. Ayer, con la batuta de Eguren, le dieron al que pasaba cerca ¿Y Torres? Bien, gracias. La "celeste" hizo entrar a su rival en el duelo confuso y Argentina respondió con reacciones de amateur. Cuando iba a ingresar Milito por Agüero, el jugador de Genoa se equivocó de número de camiseta, todo un dibujo del partido en el segundo tiempo. Durante los primeros 25? del cotejo, Uruguay parecía que jugaba con dos hombres menos (Abreu era una figura decorativa), tal la imagen que brindaba con sus desacoples. Argentina presionó, se hizo dueño del balón y sin ofrecer un nivel excelso llegó dos veces al gol en menos de un cuarto de hora. Con Lugano de héroe, Uruguay fue capeando el temporal, descontó y asustó a los de Basile en los 10? finales del primer tiempo. Después sólo hubo forcejeos y brusquedades. Messi apareció apenas como un bichito de luz. A pesar del triunfo, otra vez el balance argentino dejó bastante que desear.











