“Si tuviera que alimentarme de las pasiones ya me habría divorciado”

Luisa de Ladetto revela que aprendió a amar a su esposo con sus defectos y a reconocer sus virtudes. Ambos afirman que continúan enamorados como la primera vez.

12 Octubre 2008
Luisa López González siente que todo lo que pasa en su vida está impregnado por la voluntad de Dios, incluso la entrevista que le realizó LA GACETA para que revelara la clave de la felicidad de su largo matrimonio con Bernardo "Dino" Ladetto. "Seguramente el Señor quiere mostrar lo que ha construido sobre nuestras debilidades", arriesga sin disimular su orgullo.
"Renovar nuestros compromisos humanos frente a Dios cada año, nos alienta. A diferencia de los vínculos que se establecen hoy, el nuestro se apoya en Dios, por eso siempre continúa a pesar de las dificultades, que las tenemos como todos, porque el matrimonio es una empresa difícil", aclara.
"El voto matrimonial ha sido para toda vida. Pero un voto eterno también merece un agradecimiento eterno", sentencia Dino, por su parte. Con voz ronca y firme, confiesa que siente una gran alegría y que mantiene por su esposa el mismo afecto que tenía en el momento de casarse. "Sigo enamorado de mi mujer, y cada día más. Amo su presencia, su afecto, su cariño... todo su ser", enumera. Dino y Luisa no se cansan de recordar cada momento feliz que vivieron juntos: el casamiento, el primer embarazo y las travesuras de cada hijo. "?Mamá, ya me contaste 10.000 veces lo mismo?, suelen quejarse los chicos. Pero a nosotros nos gusta repasar nuestros recuerdos, es como volver a disfrutar lo que hemos vivido", agrega Luisa.
Ellos aseguran que han aplicado una regla de oro para mantenerse unidos. "Si tuviera que alimentarme de la fuente de las pasiones ya me habría divorciado. Hay muchas cosas que no me gustan de él. Pero he aprendido a amarlo con sus defectos y a reconocer sus virtudes", revela Luisa.
"Mi marido fue de novio un exquisito caballero, y hoy, a pesar de que está limitado físicamente, corre a abrirme la puerta del taxi", se emociona. "Sigo enamorada de él por su hombría, por su honestidad, por sus principios, y por su respeto hacia mi persona...", enumera, y parece que seguiría hablando de Dino si no fuera ya la hora de concluir la entrevista.
"Perseverancia y paciencia", recomienda, por último, a las parejas que quieren mantenerse juntas para siempre.Cabe señalar que la renovación de las promesas se concreta siempre en el contexto de la liturgia de la misa, que tiene oraciones específicas para el aniversario que se celebra. Después de la comunión, se llama a los cónyuges y se les pide que reiteren el consentimiento matrimonial. Se reza por ellos y se los bendice.

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