Protestó y dijo que le cobran coimas para dejarlo trabajar
Un repartidor de lácteos fue sorprendido cuando descargaba en horario no permitido. El conductor se encadenó a su camioneta para que los agentes municipales no se la lleven. Denunció que le pedían $ 300 y que a diario paga entre $ 20 y $ 50. Ver video.
"¿Qué pasó?" "¿Mataron a alguien?" "¿Por qué hay tanta gente?" Pocos minutos después de las 9 de ayer, los curiosos rodeaban una camioneta detenida en 24 de Septiembre al 300. Una gruesa cadena unía el vehículo con el cuello de un hombre que, sentado en el pavimento, relataba su historia a quien quisiera oírlo. Gustavo Cutuli, un repartidor de productos lácteos de 31 años, estudiante de Ciencias Económicas, se encadenó al vehículo para que no se lo secuestraran, y denunció: "estoy harto de pagar coimas".
"Me quisieron secuestrar la camioneta porque estaba haciendo las entregas después del horario permitido (hasta las 9). Además, me pidieron $ 300 de coima. Esa fue la gota que rebosó el vaso", dijo el hombre. Agregó que todos los días debe pagar entre $ 20 y $ 50 a los agentes municipales para que le permitan trabajar. "No voy a permitir que lleven la camioneta al corralón. Ahí le sacan todo el combustible, y me quedo sin mi herramienta de trabajo", protestó.
Los transeúntes se solidarizaron con él. "¡No puede ser! A las personas que trabajan las persiguen, pero los delincuentes andan tranquilos por la calle", se quejó Norma Jiménez, ama de casa, que se quedó a acompañar a Cutuli. Lo mismo hicieron vendedores ambulantes, comerciantes de la zona y taxistas, entre otros. "Estoy pagando $ 170 por mes por una multa que me hicieron en 2004. Supuestamente, estuve mal estacionado. Nunca me notificaron hasta que un día hicieron un allanamiento en mi casa para llevarse el vehículo. Además, les tengo que abonar $ 900 al abogado y $ 400 al martillero", relató.
Cutuli admitió que el horario permitido para hacer carga y descarga en el centro tiene como límite las 9. "Pero yo tengo muchos clientes que abren a esa hora y no me queda otra opción que hacer los repartos a las 9. No puedo elegir otra zona; me asignaron el centro", aseveró. El hombre encadenado estaba con su hijo menor, de tres años, que también recibió gestos solidarios de los transeúntes. Le compraron gaseosas y galletitas. Pocos minutos antes de las 12, el jefe de Tránsito municipal, Miguel Angel Díaz, llegó al lugar y le informó a Cutuli que, por resolución del Juzgado de Faltas, no le iban a secuestrar la camioneta. Su esposa, Claudia Greco, se había comprometido a pagar la multa. El repartidor encendió el motor de la camioneta y se retiró del lugar en medio de aplausos.
Díaz dijo a LA GACETA que la denuncia que había hecho Cutuli sobre el presunto pedido de coimas no era cierta. "Todos dicen eso para evitar que no se les labre el acta de infracción. Pero no es así; del dicho a la realidad hay un largo trecho", argumentó.
El director de Tránsito, Miguel Angel Molins, sostuvo que Cutuli había cometido una infracción y también desmintió la acusación sobre el presunto intento de cobro de coimas. "No quiero decir que no haya agentes que intenten cometer un cohecho. Pero nosotros nunca recibimos las denuncias. Si se hacen, vamos a investigar", aseguró.









