
En cuatro minutos, el “pincha” dio vuelta el partido y le aplicó a Boca el golpe que le faltaba para irse de la lucha por el Apertura. ¿Estudiantes hizo mucho? No, Boca fue el que no hizo. En los “xeneizes” más que un problema físico hay un desgaste psíquico en varios de sus hombres. Es una de las claves para explicar por qué apenas provocó una situación de gol en los 25’ que le quedaban tras el segundo tanto visitante. Y de local. Boca solo en diez minutos de la primera parte dio la sensación de moverse con fisonomía de equipo. Con eso le bastó para retirarse vencedor parcial. Pero en el reinicio, Estudiantes se juntó mejor, Verón le ganó la pulseada en el medio a Riquelme, el ingreso de Benítez le dio más soltura por la derecha y se encontró con un rival confundido y sin respuestas. Los de Astrada controlaron la situación sin problemas. Simplemente hicieron correr la pelota, desgastaron al rival y sostuvieron la victoria casi sin riesgo para su arco. Boca había apostado sus mayores fichas a la competencia afista, pero ahora deberá volcarse a la Copa Sudamericana. ¿Lo hará con los juveniles? Si vuelve a fracasar, ¿qué pasará con Ischia?











