“Quiero conquistar al público y hacerlo recorrer un viaje”

El protagonista de "Un oso rojo", se presentará en el teatro Alberdi el sábado y el domingo con la multipremiada obra "Yo soy mi propia mujer". Le contó a LA GACETA que no tiene prejuicios contra la televisión.

06 Octubre 2008

No tiene prejuicios contra la televisión ni pronuncia frases elocuentes al momento de definir su trabajo. Curioso es este actor Julio Chávez, porque con toda su capacidad interpretativa, su trayectoria y su labor docente, y el reconocimiento unánime de la crítica, se limita a señalar, casi con sencillez, que su propósito es conquistar al público; hacerlo recorrer un viaje. Por eso, se ve así mismo como un relator, y de este modo advierte que, en sus orígenes, el teatro se trataba de eso, de relatar historias a través de distintas figuras como el chamán o el juglar.
Con la multipremiada obra “Yo soy mi propia mujer” actuará en el teatro Alberdi el sábado y domingo; y está contento porque es la primera vez que visitará esta provincia. “Me dijeron que es un teatro muy lindo”, dijo el protagonista de “Un oso rojo” a LA GACETA en una entrevista telefónica, mientras se encontraba de gira en Rosario.

- Teatro, televisión o cine.
- Las tres cosas. No tengo prejuicio contra la televisión y no le hago asco. Creo que hay que hacer vivo lo que tenés que hacer, y el mejor actor es el que puede resolver su trabajo, sea en cualquier medio. Mirá, creo que Ricardo Darín se desarrolló y aprendió mucho del buen oficio en la televisión. Digo que cada pescadito se nutra de las aguas que le tocan, y en ese sentido, no distingo aguas buenas ni malas; lo que para unos es vida, para otros es muerte.

- Querés emocionar al público .
-Mi trabajo como actor es cómo puedo hacer para que el espectador reciba a este personaje. Uno asume el riesgo de meterse en el objeto en el escenario. Lo que quiero es conquistar al público, y la conquista máxima es que cuando se cierre el telón, lo ayudaste a hacer un viaje. Puede emocionarse o reírse, tal vez, pero lo fundamental es que haya hecho el viaje.

- ¿Necesitás identificarte con el personaje?

- Necesito la decisión de tomar el riesgo de intentar comprenderlo, no de identificarme con él. En “Un oso rojo”, no tenía ninguna simpatía con el rol, y por suerte tomé el arrojo de acercarme a esa naturaleza; no tengo nada que ver con el personaje, pero me preocupé de ver su humanidad, y eso me toca. “Nada de lo humano me es ajeno”, decía Walt Whitman, y para nosotros, los actores, debe ser así. Debemos hacer un verdadero ejercicio, porque hay que lidiar con la moral y la ética; pero.no somos enjuiciadores, somos relatores. Hay que dejar que el espectador haga su crítica.

-¿Y la gente no te confunde con los roles que interpretaste?
- No soy mediático ni nada de eso, y por eso la gente no se confunde; no me ocupo de esconder nada, y nadie se mete conmigo.  No me ha tocado ni el mundo del champagne ni el de la resaca.

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