Polémica por la agenda política del justicialismo
Peronistas disidentes dicen que el PJ "agoniza" y que tiene "los ojos vendados"; los alperovichistas afirman que siempre se tratan temas importantes. El otro sector contesta que la discusión política siempre está presente y que no se censura a nadie.
El 15 de enero de 2003, el congreso provincial del PJ fue el escenario de un duro debate político: por 71 votos contra 15, se aceptó que José Alperovich fuese candidato a gobernador de ese partido, a pesar de que no llevaba dos años en las filas peronistas. Idéntico debate se planteo el 17 de noviembre de 2004, cuando se modificó la Carta Orgánica para permitir la postulación de extrapartidarios y de nuevos afiliados, lo que permitió a Beatriz Rojkés de Alperovich ser candidata a diputada en 2005.
El 16 de marzo de ese año, el organismo de conducción del PJ dejó en manos del entonces vicegobernador, Fernando Juri, la definición de la nueva ley electoral. Para los "juristas" fue un aval y para los alperovichistas, en cambio, una absoluta transferencia de responsabilidad al ex presidente de la Legislatura por la posterior derogación de la Ley de Lemas.
El 9 de febrero pasado, el congreso peronista cerró filas y firmó un documento de respaldo a Néstor Kirchner para la presidencia del PJ argentino, quien retribuyó las gentilezas dándole al justicialismo tucumano la tercera vicepresidencia de ese partido en el orden nacional, en la persona de Rojkés de Alperovich, a la sazón, titular del PJ local.
Lejos de esos debates cruciales, el viernes pasado el máximo organismo del justicialismo se reunió este viernes para tratar, como único tema, la autorización para que se demuela la sede capitalina de Rivadavia 157, para que se construya allí un nuevo edificio. Esto desató una polémica entre los propios justicialistas. De un lado, los referentes cercanos al Gobierno aseguran que, aunque no estén en el temario, los debates políticos siempre están presentes. Pero los que disienten con ellos sostienen que se evita el tratamiento de temas políticos y sociales cruciales, y que se da la espalda a la realidad.
Sometimiento y silencios
"La convocatoria al último congreso decía que el tema excluyente era un asunto inmobiliario. En consecuencia, no pudimos plantear el debate acerca de cuál era la postura del peronismo sobre el fallido intento del gobernador Alperovich por desplazar al vocal de la Corte (René Goane). Tampoco pudimos discutir sobre la payasada que significó haber presentado un proyecto de reforma total de la Constitución, para retirarlo dos días después". Los severos cuestionamientos son de Hugo Lazarte, ex senador provincial del PJ y actual miembro del consejo tucumano del justicialismo. "Dios me castigó con una larga vida. Yo he visto congresos en los que nos pasábamos mañanas enteras discutiendo conceptos políticos para decidir qué posiciones adoptaríamos de manera orgánica. Hoy, veo la agonía de un partido sometido al abuso y al atropello", sentenció.
El legislador Armando Cortalezzi no comparte esa visión. Por el contrario, advierte que no es un asunto menor que el peronismo tucumano debata qué tiene que hacer con su sede. "La construcción de la casa peronista no es importante sólo para el alperovichismo sino para todos los compañeros. No será un tema de fondo, pero es un asunto importante", aseveró.
Complementariamente, Cortalezzi aseguró que no vio que hubiese congresales que reclamaban tratar otras cuestiones. "El congreso está abierto a debatir los temas que proponga cualquier afiliado, cosa que no ocurrió en la última deliberación. No se puede decir que no hay un debate profundo cuando se han planteado temas profundos para debatir", renegó.
Tiempos y oportunidades
"Cuando miramos lo que está pasando en Tucumán y observamos que el máximo órgano de la conducción de nuestro partido es convocado pero no para discutir los problemas sociales y económicos que padece buena parte de la sociedad, sólo podemos concluir que le pusieron una venda sobre los ojos al peronismo", sentencia Antonio Isaac Guerrero, ex ministro de Gobierno y actual congresal nacional del PJ.
Guerrero sostiene que hay cuestiones institucionales sobre las que el peronismo tucumano no puede hacerse el distraído. "El fracaso juicio político en contra de un ministro de la Corte, el fallo del superior tribunal de Justicia en contra de varios institutos de la reforma constitucional de 2006 y el exceso de vacantes en la Justicia, así como la falta de un mecanismo para designar jueces, son sólo algunos de los temas sobre los que el peronismo no ha dicho una palabra. Para qué hablar de la realidad salarial, de la pobreza o de la desocupación. Sólo se reunieron 40 minutos para autorizar la demolición de la casa peronista y la construcción de un nuevo edificio", contrastó.
Otra es la opinión del intendente de Monteros, Alberto Olea. "Donde hay un centenar de congresales siempre está presente el debate político. Y ayer no fue la excepción: antes de que el arquitecto Ricardo Salim expusiera su proyecto, hubo ocho compañeros que hicieron uso de la palabra. No es que todo se haga rápido", defendió el anfitrión de la reunión del viernes.
El jefe municipal insistió en que, aunque no figure en el temario, la discusión sobre la política provincial y nacional es una constante en cada encuentro del congreso del PJ. "Ayer, simplemente, no se dio la oportunidad", concluyó.








