03 Octubre 2008 Seguir en 
Brasilia.- El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, se quejó de la lentitud del gobierno de George W. Bush para hacer frente a la crisis financiera que estalló en Estados Unidos y generó fuertes turbulencias en los mercados de todo el mundo.
"No quiero ser verdugo de Bush, pero necesito saber cómo debo programarme", expresó Lula da Silva, durante un encuentro con dirigentes de la Organización de Cooperativas Brasileñas (OCB). Según relataron participantes de la reunión a la prensa local, Lula afirmó que necesita conocer las medidas que adoptará el gobierno de Estados Unidos para definir su propia estrategia de actuación para evitar el contagio de la economía brasileña por la crisis, cuya Bolsa se derrumbó en los últimos días.
"Esa incertidumbre en la conducción de EEUU genera una incertidumbre interna, pero no una inseguridad", aseveró el mandatario, quien agregó que está atento para evitar la escasez de crédito para la agricultura, y que por ello ordenó la liberación anticipada de unos U$S 2.500 millones para financiar ese sector. Según el presidente de la OCB, Marcio Lopes, el presidente está optimista y seguro frente a la capacidad de la economía brasileña de resistir a las turbulencias. (DPA)
"No quiero ser verdugo de Bush, pero necesito saber cómo debo programarme", expresó Lula da Silva, durante un encuentro con dirigentes de la Organización de Cooperativas Brasileñas (OCB). Según relataron participantes de la reunión a la prensa local, Lula afirmó que necesita conocer las medidas que adoptará el gobierno de Estados Unidos para definir su propia estrategia de actuación para evitar el contagio de la economía brasileña por la crisis, cuya Bolsa se derrumbó en los últimos días.
"Esa incertidumbre en la conducción de EEUU genera una incertidumbre interna, pero no una inseguridad", aseveró el mandatario, quien agregó que está atento para evitar la escasez de crédito para la agricultura, y que por ello ordenó la liberación anticipada de unos U$S 2.500 millones para financiar ese sector. Según el presidente de la OCB, Marcio Lopes, el presidente está optimista y seguro frente a la capacidad de la economía brasileña de resistir a las turbulencias. (DPA)








