03 Octubre 2008 Seguir en 
Empezó como un hobby motivado por su padre. Hoy es casi un oficio. Ricardo Montesinos fabrica modelos a escala de carruajes, carretas y otros tipos de vehículos antiguos, que se usaron en la provincia, en el país y en otros lugares del mundo.
Detallista, minucioso y paciente, Montesinos, empleado de la Legislatura a punto de jubilarse, trabaja sin apuro mientras le da forma a un carro aguatero como los que recorrían los pueblos del interior tucumano a fines del siglo XIX y principios del XX. "Es mi hobby, pero también una forma de revalorizar símbolos de nuestro pasado; cosas que hoy pocos recuerdan y que muchos ni siquiera conocieron", asegura. Estos carruajes se expondrán por primera vez al público este fin de semana en Trancas en el marco de la Fiesta Provincial del Caballo, que comenzará hoy y se prolongará hasta el domingo.
En el inmenso tablero del taller que montó en su casa, se destaca una carreta. Es la vedette de su producción. Se trata del modelo que se usó en los años de la colonia y de la Independencia nacional. "En vehículos como este llegaron los congresales a Tucumán en 1816", afirma orgulloso mientras muestra el modelo. No falta ni un detalle: además de la capota de cuero, del pescante y del farol, se destaca una vara larga con punta filosa colocada junto a la capota; es la picana. "En estas carretas no se usaban látigos, sino que se picaneaba a los bueyes para que apuren el paso. Es una de las diferencias fundamentales con otros vehículos de la época", explica.
Inmediatamente, se sumerge en la pasión por las curiosidades históricas. Toma tres modelos de sulkys. Dos de ellos son los tradicionales norteños, que todavía se ven en Simoca, por ejemplo. El de trabajo se caracteriza por tener las puntas de las varas, donde se engancha el animal de tiro, curvadas hacia abajo. El de paseo las tiene rectas y su manta (superficie) es más ancha. El tercero es una jardinera del sur de la provincia de Buenos Aires. Posee capota y asientos enfrentados para llevar pasajeros. Además, tiene cuatro ruedas, en vez de dos, como los norteños.
Los nostálgicos se emocionarán ante la miniatura de los carros de la empresa láctea tucumana "Tule", en los que se repartía la leche en la primera mitad del siglo XX. Montesinos incluyó hasta los clásicas lecheras metálicas y la medida para vender. "Yo llegué a ver algunas de estas jardineras. En el interior desaparecieron en la década del 50 o del 60", contó.
"Si uno le pregunta a un taxista cómo eran los taxis de antes, seguro que no sabe", dice Montesinos. Inmediatamente muestra un coche de plaza. "Se usaron hasta mediados del siglo XX. Algunas personas los conservan como una reliquia", asevera.
Detallista, minucioso y paciente, Montesinos, empleado de la Legislatura a punto de jubilarse, trabaja sin apuro mientras le da forma a un carro aguatero como los que recorrían los pueblos del interior tucumano a fines del siglo XIX y principios del XX. "Es mi hobby, pero también una forma de revalorizar símbolos de nuestro pasado; cosas que hoy pocos recuerdan y que muchos ni siquiera conocieron", asegura. Estos carruajes se expondrán por primera vez al público este fin de semana en Trancas en el marco de la Fiesta Provincial del Caballo, que comenzará hoy y se prolongará hasta el domingo.
En el inmenso tablero del taller que montó en su casa, se destaca una carreta. Es la vedette de su producción. Se trata del modelo que se usó en los años de la colonia y de la Independencia nacional. "En vehículos como este llegaron los congresales a Tucumán en 1816", afirma orgulloso mientras muestra el modelo. No falta ni un detalle: además de la capota de cuero, del pescante y del farol, se destaca una vara larga con punta filosa colocada junto a la capota; es la picana. "En estas carretas no se usaban látigos, sino que se picaneaba a los bueyes para que apuren el paso. Es una de las diferencias fundamentales con otros vehículos de la época", explica.
Inmediatamente, se sumerge en la pasión por las curiosidades históricas. Toma tres modelos de sulkys. Dos de ellos son los tradicionales norteños, que todavía se ven en Simoca, por ejemplo. El de trabajo se caracteriza por tener las puntas de las varas, donde se engancha el animal de tiro, curvadas hacia abajo. El de paseo las tiene rectas y su manta (superficie) es más ancha. El tercero es una jardinera del sur de la provincia de Buenos Aires. Posee capota y asientos enfrentados para llevar pasajeros. Además, tiene cuatro ruedas, en vez de dos, como los norteños.
Los nostálgicos se emocionarán ante la miniatura de los carros de la empresa láctea tucumana "Tule", en los que se repartía la leche en la primera mitad del siglo XX. Montesinos incluyó hasta los clásicas lecheras metálicas y la medida para vender. "Yo llegué a ver algunas de estas jardineras. En el interior desaparecieron en la década del 50 o del 60", contó.
"Si uno le pregunta a un taxista cómo eran los taxis de antes, seguro que no sabe", dice Montesinos. Inmediatamente muestra un coche de plaza. "Se usaron hasta mediados del siglo XX. Algunas personas los conservan como una reliquia", asevera.
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