Instan a la gente a no abandonar a los magistrados

Fernández Valle defiende la independencia. Dijo que no se de­be con­fun­dir la ga­ran­tía de in­de­pen­den­cia con la ex­clu­sión de la Jus­ti­cia.

28 Septiembre 2008
"La Corte Suprema de Justicia de Tucumán recordó a todos un significado claro de la ?independencia judicial?, que rechaza cualquier injerencia indebida de los poderes políticos en la labor de los jueces. Pero la independencia tampoco se alcanza con recetas de aislamiento de la opinión pública o de corporativismo profesional", advirtió Mariano Fernández Valle.
El codirector del Programa de Justicia del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), sostuvo que con el reciente fallo que invalidó parte de la reforma constitucional de 2006, el máximo tribunal puso límites claros al Poder Ejecutivo para el nombramiento y la remoción de jueces. Sin embargo, señaló que esa frontera se instaló en un contexto dramático del Poder Judicial, en el que hay numerosas vacantes por cubrir (la mayoría por jubilación), que incluso pueden aumentar considerablemente en el corto plazo.
El directivo puntualizó que no se debe confundir la garantía de independencia con la exclusión de la Justicia de todo tipo de control democrático y participativo, en diálogo con LA GACETA que se desarrolló como sigue.

- ¿Cuál es el desafío inmediato que enfrenta la Provincia?
- Tucumán tiene que decidir cómo elegir jueces para cubrir los muchos despachos vacantes. Ese proceso debe ser transparente y público, con la adecuada y equilibrada participación de las fuerzas políticas mayoritarias y minoritarias; las corporaciones profesionales; las organizaciones no gubernamentales; la academia jurídica existente y la ciudadanía en su conjunto. Esos jueces decidirán el alcance de los derechos en numerosos asuntos públicos y conflictos. De allí que sea importante nombrarlos mediante un procedimiento amplio y participativo.

- Salvo algunos sectores, ¿el grueso de la sociedad reacciona activamente en este asunto?
- La gente debe asumir que es tan malo estar encima de los jueces como dejarlos abandonados a su más absoluta soledad. Es claro que la independencia no se logra mientras las fuerzas políticas mayoritarias metan sus narices en la labor de los jueces, los nombren a su antojo y los remueven según sus preferencias.

- ¿Cómo se revierte esa distancia entre la sociedad y el magistrado?
- Buena parte de la apatía de la gente frente a la labor de los jueces es consecuencia de un mandato histórico que intentó separar los procesos de creación del Derecho de aquellos de aplicación e interpretación del derecho. Por eso, la ciudadanía mira erróneamente sólo a la Legislatura a la hora de participar en el foro público y político, cuando debería mirar también a los jueces. Precisamente porque ellos también toman decisiones políticas es que el Poder Ejecutivo quiere controlarlos.

- ¿Cuál es el modelo contemporáneo de judicatura?
- La idea de jueces que aplican una ley clara y completa, mediante un proceso seudocientífico que no requiere ningún tipo de interpretación, es lisa y llanamente falsa. Los jueces interpretan y -frecuentemente- ponen en juego en esa tarea sus valoraciones personales. Su nombramiento, su labor y su remoción tienen que estar guiadas por la transparencia, por la comunicación y por la participación de todos los actores interesados y de la ciudadanía en general.

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