La Presidenta comenzó a alejarse de la letra K
Análisis. Por Indalecio Sánchez - Editor de Economía.
.jpg)
El kirchnerismo aprendió la lección: no se puede vivir como una isla. Ni siquiera Cuba, que lo es geográficamente, está pudiendo mantenerse al margen del mundo con su cerrado sistema económico comunista.
Cristina Fernández parece decidida a alejarse de la letra K y empezó a borrar lo hecho por Néstor Kirchner. El rimbombante anuncio del canje de la deuda de 2005, con quita y sin importar que casi un 30% de los bonistas no lo aceptó, fue reemplazado ahora por la eufórica expresión de la Presidenta: el canje se reabre.
Son casi U$S 30.000 millones defaulteados a arreglar y kilómetros de credibilidad a recuperar en casi todos los continentes del mundo: desde Japón hasta EEUU hay acreedores molestos con el país y quejosos con sus gobiernos por la desprotección y la pérdida de dinero.
Los abultados vencimientos de deuda para los próximos dos años llevaron a Cristina a cambiar de postura. La tarea no es fácil y queda mucho por hacer. Aún son miles los tenedores de títulos argentinos que reniegan de la mentira con las estadísticas en la que
incurre en Indec para pagar menos a los que tienen bonos atados al nivel de inflación argentino.
El default fue hace pocos años, el mote de país incumplidor sigue vigente, las instituciones están demasiado débiles, el intervencionismo estatal en lo privado es evidente.
Por eso aún se duda de la capacidad de pago que tendrá la Argentina para cumplir con bonistas y los inversores evitan arriesgar sus fondos en la timba nacional. Bienvenido el anuncio de la Presidenta, pero no basta para volver a ser parte seria y creíble del concierto financiero internacional.









