10 Septiembre 2008 Seguir en 
La crisis que se desató en el sector que produce arándanos en Tucumán por efecto de las heladas del fin de semana comenzó a presentar algunas de sus facetas. Es así que quedó demostrado que los daños por las bajas temperaturas alcanzaron a cada uno de los 63 arandaneros de la provincia, en magnitudes que van desde un mínimo del 20% a un máximo del 100%. La conclusión surgió de un encuentro de productores que se llevó a cabo ayer en la sede del Colegio de Ingenieros Agrónomos.
La reunión fue encabezada por el presidente de la Cámara de Productores de Arándanos de Tucumán, Salvador Gallo, y por el vicepresidente de la institución, Francisco Estrada. "Lo más grave es que muchos habían cerrado negocios a cuenta de la cosecha, y ahora no tienen producción para entregar. Además, habrá dificultades para mantener los campos hasta la próxima cosecha, ya que sólo este proceso demanda una erogación de U$S 6.000 por hectárea", precisó el dirigente. "Entonces -añadió-, un productor que posee 20 hectáreas con arándanos necesitará U$S 120.000 sólo para podar las plantas, limpiar de malezas y fertilizar los campos hasta la cosecha que viene".
Aunque los productores todavía deben realizar análisis en los cultivos para determinar el daño fehaciente que las bajas temperaturas provocaron en las frutas, estimaciones iniciales dan cuenta de que se habría perdido al menos la mitad de la producción que iba a comenzar a cosecharse por estos días. De esta forma, el sector sólo obtendría 1.500 toneladas de arándanos para la exportación. Las pérdidas económicas, en este caso, rondarían los $ 42 millones.
Para hacer frente a los costos productivos con vistas a la próxima campaña, los productores de arándanos coincidieron ayer en que necesitarán financiamiento, ya sea vía apoyo del Estado -si se declara la emergencia o el desastre agropecuario- o a través de créditos a tasas bajas y plazos extendidos. Otro problema que afronta el sector es la caída de la fuente laboral de alrededor de 10.000 cosecheros y empacadores, según alertó Gallo.
"Habrá que hacer un gran esfuerzo para sobrevivir hasta la próxima cosecha. Algunos podrán hacerlo por sus propios medios, y otros tendrán que recurrir al financiamiento como única salida", indicó el dirigente.
Un problema añadido que enfrentan los arandaneros es la necesidad de establecer controles estrictos para evitar que pudiera filtrarse fruta con efectos de heladas en las cajas que se exportarán a los países del Primer Mundo.
"La dificultad radica en que puede haber fruta que visualmente se presente sin consecuencias, pero por dentro tenga sus tejidos dañados. Esos arándanos son inaceptables para la exportación", explicó Gallo.
Los vuelos
La caída de la producción de arándanos también afectará el programa de vuelos directos desde Tucumán a los mercados compradores. Por eso seguramente la fruta será enviada a Ezeiza en camiones.
La reunión fue encabezada por el presidente de la Cámara de Productores de Arándanos de Tucumán, Salvador Gallo, y por el vicepresidente de la institución, Francisco Estrada. "Lo más grave es que muchos habían cerrado negocios a cuenta de la cosecha, y ahora no tienen producción para entregar. Además, habrá dificultades para mantener los campos hasta la próxima cosecha, ya que sólo este proceso demanda una erogación de U$S 6.000 por hectárea", precisó el dirigente. "Entonces -añadió-, un productor que posee 20 hectáreas con arándanos necesitará U$S 120.000 sólo para podar las plantas, limpiar de malezas y fertilizar los campos hasta la cosecha que viene".
Aunque los productores todavía deben realizar análisis en los cultivos para determinar el daño fehaciente que las bajas temperaturas provocaron en las frutas, estimaciones iniciales dan cuenta de que se habría perdido al menos la mitad de la producción que iba a comenzar a cosecharse por estos días. De esta forma, el sector sólo obtendría 1.500 toneladas de arándanos para la exportación. Las pérdidas económicas, en este caso, rondarían los $ 42 millones.
Para hacer frente a los costos productivos con vistas a la próxima campaña, los productores de arándanos coincidieron ayer en que necesitarán financiamiento, ya sea vía apoyo del Estado -si se declara la emergencia o el desastre agropecuario- o a través de créditos a tasas bajas y plazos extendidos. Otro problema que afronta el sector es la caída de la fuente laboral de alrededor de 10.000 cosecheros y empacadores, según alertó Gallo.
"Habrá que hacer un gran esfuerzo para sobrevivir hasta la próxima cosecha. Algunos podrán hacerlo por sus propios medios, y otros tendrán que recurrir al financiamiento como única salida", indicó el dirigente.
Un problema añadido que enfrentan los arandaneros es la necesidad de establecer controles estrictos para evitar que pudiera filtrarse fruta con efectos de heladas en las cajas que se exportarán a los países del Primer Mundo.
"La dificultad radica en que puede haber fruta que visualmente se presente sin consecuencias, pero por dentro tenga sus tejidos dañados. Esos arándanos son inaceptables para la exportación", explicó Gallo.
Los vuelos
La caída de la producción de arándanos también afectará el programa de vuelos directos desde Tucumán a los mercados compradores. Por eso seguramente la fruta será enviada a Ezeiza en camiones.
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