29 Agosto 2008 Seguir en 
El aval legislativo para que el Poder Ejecutivo ponga en venta 15 inmuebles de Yerba Buena tuvo violentas derivaciones.
En la barra izquierda del recinto, desde donde el público puede seguir la sesión, el presidente de la junta departamental de la UCR en esa ciudad, Pedro Albornoz Piossek, mantuvo en alto un improvisado cartel, donde había manuscrito “No rematen Yerba Buena”.
Por levantar esa pancarta, fue amenazado y hostigado físicamente por tres sujetos. Lo advirtió Esteban Jerez, mientras hacía uso de la palabra. “Señor presidente: algo pasa en la barra”, se interrumpió. Personal de seguridad sacó a los sujetos del lugar, en una suerte de sordo tumulto que se comenzó a esclarecerse cuando habló Carlos Canevaro. El oficialista empezó a cuestionar que se amedrentara a quien mostraba calladamente un cartel que no era ofensivo, y que si a algún legislador le molestaba el hecho, debía comunicarlo al Presidente del cuerpo, Juan Manzur, para que él decidiera qué hacer.
Canevaro no terminó su alocución porque fue violentamente interrumpido por el presidente subrogante, su par de bancada Sergio Mansilla, quien le gritaba, a voz en cuello, “yo sí lo considero agraviante. Yo no remato nada. Yo sí lo considero agraviante, legislador”.
El radical José Cano, por su parte, repudió airadamente lo ocurrido. “No es la primera vez que pasa. Traen patoteros y barras bravas al recinto. ¿Qué es esto: un Poder Legislativo o una cancha de fútbol?”, inquirió.
En diálogo con LA GACETA, Albornoz Piossek explicó lo que le pasó. “Vinieron tres tipos. Uno me dijo ‘dejá de mostrar eso’. Y otro, directamente, me lo arrebató desde atrás. Yo logré recuperar el cartel. Entonces, disimuladamente, empezaron a patearme y a empujarme. Y uno me dijo, ‘afuera te vamos a reventar’. Todo por este cartelito. Es increíble: no estábamos ofendiendo a nadie”, explicó el dirigente radical.
En la barra izquierda del recinto, desde donde el público puede seguir la sesión, el presidente de la junta departamental de la UCR en esa ciudad, Pedro Albornoz Piossek, mantuvo en alto un improvisado cartel, donde había manuscrito “No rematen Yerba Buena”.
Por levantar esa pancarta, fue amenazado y hostigado físicamente por tres sujetos. Lo advirtió Esteban Jerez, mientras hacía uso de la palabra. “Señor presidente: algo pasa en la barra”, se interrumpió. Personal de seguridad sacó a los sujetos del lugar, en una suerte de sordo tumulto que se comenzó a esclarecerse cuando habló Carlos Canevaro. El oficialista empezó a cuestionar que se amedrentara a quien mostraba calladamente un cartel que no era ofensivo, y que si a algún legislador le molestaba el hecho, debía comunicarlo al Presidente del cuerpo, Juan Manzur, para que él decidiera qué hacer.
Canevaro no terminó su alocución porque fue violentamente interrumpido por el presidente subrogante, su par de bancada Sergio Mansilla, quien le gritaba, a voz en cuello, “yo sí lo considero agraviante. Yo no remato nada. Yo sí lo considero agraviante, legislador”.
El radical José Cano, por su parte, repudió airadamente lo ocurrido. “No es la primera vez que pasa. Traen patoteros y barras bravas al recinto. ¿Qué es esto: un Poder Legislativo o una cancha de fútbol?”, inquirió.
En diálogo con LA GACETA, Albornoz Piossek explicó lo que le pasó. “Vinieron tres tipos. Uno me dijo ‘dejá de mostrar eso’. Y otro, directamente, me lo arrebató desde atrás. Yo logré recuperar el cartel. Entonces, disimuladamente, empezaron a patearme y a empujarme. Y uno me dijo, ‘afuera te vamos a reventar’. Todo por este cartelito. Es increíble: no estábamos ofendiendo a nadie”, explicó el dirigente radical.
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