Definirán la situación de cinco testigos que dejaron dudas

28 Agosto 2008
El juicio penal dispone formalidades que deben cumplirse estrictamente, porque está en juego la libertad de una persona, y principios fundamentales, tales como los de inocencia o de debido proceso. Por eso, inmediatamente después de escuchar a los imputados, los magistrados del Tribunal Oral en lo Criminal Federal pasarán a deliberar en sesión secreta en la sala contigua al de donde se celebran las audiencias públicas. De ella, sólo podrá participar -bajo pena de nulidad- el secretario de Derechos Humanos del tribunal, Mariano García Zavalía. Los magistrados deberán resolver todas las cuestiones formuladas durante el debate oral, no sólo la situación de Antonio Bussi y de Luciano Benjamín Menéndez. También tendrán que decidir si corresponde que se inicie una investigación -por supuesto falso testimonio- contra los testigos José Gerez, Carlos Décima, Roque Cabral, Raúl Molina y Juan Palavecino. En teoría, los jueces no pueden volver al recinto hasta que no se expidan -por simple mayoría como mínimo (dos votos)- sobre todos los temas llevados a su consideración. Deben dejar sentadas las eventuales disidencias.

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