27 Agosto 2008 Seguir en 
“Usted es un político fracasado y yo, uno triunfante que aún hoy, si me presentara, podría dar batalla. Supere los resabios del pasado”.
“No es a mí a quien juzgan, sino a usted por lo que hizo cuando fue interventor militar. Tengo la paz que usted no tiene”.
El contrapunto entre Antonio Bussi y Alfredo Terraf, respectivamente, fue uno de los momentos más calientes de la extensa jornada de alegatos celebrada ayer en el juicio contra el militar y contra Luciano Benjamín Menéndez por la desaparición de Guillermo Vargas Aignasse. El cruce se apartó definitivamente del campo jurídico y se limitó a las cuestiones políticas.
Hace 21 años, ambos se encontraron en otro ámbito y con otra representación para hablar acerca del destino de los votos de Bandera Blanca en el Colegio Electoral que debía definir gobernador. Ayer, el episodio fue recordado por el ex mandatario, quien acusó al fiscal federal (hace dos décadas era vicepresidente de la UCR) de buscar venganza por no haber cedido sus electores y frustrar la consagración de Rubén Chebaia.
Tras un cuarto intermedio y antes de que la defensora oficial, Amalina Assaf, comenzase su intervención, Bussi pidió hablar para descalificar al fiscal -una actitud inédita en los antecedentes del Tribunal Oral en lo Criminal Federal-, que había cargado varias veces contra él, y Luis José y Ricardo Bussi, llamándolos cobardes.
“Algo había que lo impulsaba a ser tan cruel, a tergiversar mis dichos y los de otro dignísimo general (por Alberto Cattáneo). Días atrás desmintió un secreto a voces: en 1987 fue asiduo concurrente a mi propia sede partidaria, rogándome, negociando mis electores a favor de su jefe político, ofreciéndome cargos públicos y otras cosas que rechacé de plano porque jamás voy a violentar la voluntad popular. El pedigüeño de ayer es el vengativo de hoy: durante años ha ido acuñando la manera de desquitarse por no haber podido constituir un gobierno que lo encumbrara como uno de sus principales dirigentes”, aseveró Bussi.
Señaló que Terraf “demostró tener una soberbia inusual en un acusador; menoscabó y subestimó a los testigos; tiene una ignorancia supina de la guerra (señaló que cerca de la casa del fiscal el ERP fusiló al capitán Humberto Antonio Viola y a sus hijas) y dijo palabras altisonantes que alguna vez rozaron a sus defensores”. Afirmó que su comportamiento desmedido es impropio de quien ocupa ese cargo.
“Mintió”
Terraf le respondió. “El mismo que mintió cuando habló de sus cuentas secretas en Suiza pretende ensuciar mi nombre. La infamia que acaba de decir se compadece con su trayectoria de vida”, planteó. Negó conocer la sede de FR, aunque admitió una breve reunión con Bussi en el 87 (de no más de diez minutos) en la casa de Fuad Asfoura. “Con autorización y conocimiento previo de las autoridades de la UCR, me entrevisté con todos los que habían sido candidatos y tenían electores: Bussi, José Domato y Osvaldo Cirnigliaro. Lo único que les exigí fue que se respete la voluntad popular, porque Chebaia había ganado las elecciones”, puntualizó. El ex radical mencionó como partícipes de la reunión a Cruz Alfredo Fajre (ya fallecido) y a Alberto Germanó.
“Tiene sólo su palabra y yo estoy avalado por 10 elecciones consecutivas ganadas en buena ley y por una multitud de 40.000 tucumanos que pedía a gritos que continuara en el cargo. Citémoslo a Germanó”, desafió el ex gobernador.
El cruce entre Terraf y el ex gobernador concluyó cuando Bussi dijo que debía guardar fuerzas para hablar nuevamente mañana, cuando se defenderá, antes de conocer la sentencia.
“No es a mí a quien juzgan, sino a usted por lo que hizo cuando fue interventor militar. Tengo la paz que usted no tiene”.
El contrapunto entre Antonio Bussi y Alfredo Terraf, respectivamente, fue uno de los momentos más calientes de la extensa jornada de alegatos celebrada ayer en el juicio contra el militar y contra Luciano Benjamín Menéndez por la desaparición de Guillermo Vargas Aignasse. El cruce se apartó definitivamente del campo jurídico y se limitó a las cuestiones políticas.
Hace 21 años, ambos se encontraron en otro ámbito y con otra representación para hablar acerca del destino de los votos de Bandera Blanca en el Colegio Electoral que debía definir gobernador. Ayer, el episodio fue recordado por el ex mandatario, quien acusó al fiscal federal (hace dos décadas era vicepresidente de la UCR) de buscar venganza por no haber cedido sus electores y frustrar la consagración de Rubén Chebaia.
Tras un cuarto intermedio y antes de que la defensora oficial, Amalina Assaf, comenzase su intervención, Bussi pidió hablar para descalificar al fiscal -una actitud inédita en los antecedentes del Tribunal Oral en lo Criminal Federal-, que había cargado varias veces contra él, y Luis José y Ricardo Bussi, llamándolos cobardes.
“Algo había que lo impulsaba a ser tan cruel, a tergiversar mis dichos y los de otro dignísimo general (por Alberto Cattáneo). Días atrás desmintió un secreto a voces: en 1987 fue asiduo concurrente a mi propia sede partidaria, rogándome, negociando mis electores a favor de su jefe político, ofreciéndome cargos públicos y otras cosas que rechacé de plano porque jamás voy a violentar la voluntad popular. El pedigüeño de ayer es el vengativo de hoy: durante años ha ido acuñando la manera de desquitarse por no haber podido constituir un gobierno que lo encumbrara como uno de sus principales dirigentes”, aseveró Bussi.
Señaló que Terraf “demostró tener una soberbia inusual en un acusador; menoscabó y subestimó a los testigos; tiene una ignorancia supina de la guerra (señaló que cerca de la casa del fiscal el ERP fusiló al capitán Humberto Antonio Viola y a sus hijas) y dijo palabras altisonantes que alguna vez rozaron a sus defensores”. Afirmó que su comportamiento desmedido es impropio de quien ocupa ese cargo.
“Mintió”
Terraf le respondió. “El mismo que mintió cuando habló de sus cuentas secretas en Suiza pretende ensuciar mi nombre. La infamia que acaba de decir se compadece con su trayectoria de vida”, planteó. Negó conocer la sede de FR, aunque admitió una breve reunión con Bussi en el 87 (de no más de diez minutos) en la casa de Fuad Asfoura. “Con autorización y conocimiento previo de las autoridades de la UCR, me entrevisté con todos los que habían sido candidatos y tenían electores: Bussi, José Domato y Osvaldo Cirnigliaro. Lo único que les exigí fue que se respete la voluntad popular, porque Chebaia había ganado las elecciones”, puntualizó. El ex radical mencionó como partícipes de la reunión a Cruz Alfredo Fajre (ya fallecido) y a Alberto Germanó.
“Tiene sólo su palabra y yo estoy avalado por 10 elecciones consecutivas ganadas en buena ley y por una multitud de 40.000 tucumanos que pedía a gritos que continuara en el cargo. Citémoslo a Germanó”, desafió el ex gobernador.
El cruce entre Terraf y el ex gobernador concluyó cuando Bussi dijo que debía guardar fuerzas para hablar nuevamente mañana, cuando se defenderá, antes de conocer la sentencia.
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