Detrás del vallado

FIRMES. Los gendarmes custodiaron el edificio del Tribunal.
FIRMES. Los gendarmes custodiaron el edificio del Tribunal.
27 Agosto 2008
El bar de la esquina del tribunal recuperó ayer la fisonomía que suele mostrar cada vez que se realizan las audiencias del juicio. Las sillas y las mesas fueron copadas por periodistas, dirigentes políticos y abogados que no querían perderse los alegatos,a través de la transmisión por televisión. En un momento, antes del mediodía, ocurrió algo que enmudeció a todos: se apagó el televisor y se detuvieron los ventiladores. Nadie podía creer lo que pasaba. Varios clientes comenzaron a renegar, porque el problema afectaba solamente al bar; mientras afuera se oía la voz del fiscal Terraf. Luego de unos minutos, los encargados del local subsanaron el problema y todos volvieron a sus lugares dentro del bar.

La expectativa por escuchar los alegatos de las partes, se notó ayer en los alrededores de la sede del Tribunal Oral Federal. Los militantes de organismos de derechos humanos, familiares de desaparecidos y dirigentes políticos volvieron a congregarse en la esquina de Chacabuco y Crisóstomo Alvarez. Portando pancartas políticas, fotografías de sus familiares desaparecidos y con cánticos en contra de los militares retirados siguieron el desarrollo de la audiencia. Además, pudieron escuchar a los protagonistas, a través de los parlantes que se montaron fuera del tribunal.

El presidente de la comision de Derechos Humanos de la Legislatura provincial, Héctor “Indio” Romano, estuvo ayer en las adyacencias del tribunal. El legislador aplaudió el alegato del fiscal Terraf, cuando pidió prisión perpetua para Bussi en el penal de Villa Urquiza. “Estoy en un todo de acuerdo con el fiscal; se tiene que terminar la impunidad en Tucumán. Confiamos en que los jueces harán justicia, pero lo más importante es que la comunidad pudo ver, gracias a este juicio, todas las aberraciones que cometieron los que se apropiaron del poder”, afirmó.

Antes del mediodía llegó el edil Claudio Viña (FR) a la sede del Tribunal Oral para presenciar la audiencia, como lo hizo en anteriores ocasiones. Dentro del edificio, Paula Cornejo, esposa de Luis José Bussi, sufrió una leve descompensación y debió ser asistida, pero se repuso rápidamente. El hecho ocurrió durante un cuarto intermedio y, según trascendió, la tensión y el calor le provocaron una baja de la presión arterial.

Los medios de prensa nacionales enviaron, otra vez, a sus corresponsales para la cobertura periodística de la última etapa del juicio. Tal como había sucedido al iniciarse este proceso oral y público, los periodistas porteños, en su mayoría de los canales de televisión, transmitieron reportes desde la esquina que, por estos días, concentra la atención del país. Los enviados permanecerán en Tucumán hasta mañana, cuando está previsto que el tribunal dé a conocer la sentencia.

Las medidas de seguridad se reforzaron ayer en los accesos a la sede del tribunal. Los efectivos de la Gendarmería Nacional que formaban un cordón humano, muy cerca del vallado, tuvieron algunos momentos de descanso, cuando se dispuso que rotaran los grupos que montaban guardia. De ese modo, un grupo permanecía una hora bajo el sol; mientras otro grupo se refugiaba en el subsuelo del edificio, donde la temperatura era más tolerable.

Dentro de la sala de audiencias ayer hubo lugares vacíos en la zona reservada para los seguidores de Fuerza Republicana.

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